
Un adolescente de 15 años llevó un arma a un colegio, disparó contra otros alumnos y produjo la muerte de uno de ellos, Ian Cabrera. El hecho conmocionó a un país por su gravedad, pero no por la infrecuencia de casos similares. El aula está atravesada por la violencia. Los docentes intentan combatirla, pero las condiciones son adversas y reclaman que la figura de autoridad se ha distorsionado. Las tecnologías juegan un rol clave no solo para exponer los casos sino también para generarlos.

Los casos se suceden y no son aislados. Agresiones verbales, simbólicas, en ocasiones físicas. Otras que generan alarma por autolesiones de menores, armas en colegios, bullying extremo, entre otras problemáticas que ahora se viralizan en cuestión de minutos en las redes sociales.
Un humor denso en el aula
Mendoza no está exenta. El caso dramático más reciente de septiembre del año pasado en el que una adolescente se atrincheró armada en una escuela de La Paz y que pudo ser rescatada tras un amplio operativo policial de negociación. No es el único en el que intervienen las autoridades. También se recuerda un caso de intento de suicidio en el DAD en 2021, que motivó un operativo especial.
El clima de los chicos en las aulas es particular. Una docente y representante sindical que comparte aula con alumnos aseguró que el “nivel de violencia es impresionante“. Reconoce que percibe mucho bullying e insultos que provocan una “irritación muy grande“.
Aseguró que la agresión tiene correlación con las condiciones socioeconómicas de los chicos. También que hay un elemento de discriminación. “En las escuelas hay muchos alumnos con Certificado Único de Discapacidad (CUD) y reciben agravios que les hacen daño“, asegura.
La directora de una escuela secundaria de Guaymallén aseguró que en sus alumnos las problemáticas mas comunes son las “dificultades relacionadas con la convivencia. Tienen que ver con conflictos interpersonales, problemas para aceptar diferencias y de comunicación. A veces se manifiestan situaciones de violencia, sobre todo verbal y simbólica“.
Otra directora pero de una escuela de Tunuyán aportó que “se ve muy poca empatía hacia el otro y algo de dificultad para resolver conflictos“. Agrega que existe mucha agresividad, sobre todo en los más adolescentes, en los grados más chicos. “Hasta los juegos son violentos“, señaló.
Los docentes intentan interceder, pero mayoritariamente la violencia se ejerce en situaciones donde se resiente el control. Igualmente, la educadora aseguró que la figura misma de autoridad está distorsionada en los adolescentes. “Muchos ya no tienen límites. No les preocupa ni estar dentro de la escuela ni que los sancionen“, advirtió.

De hecho, para comprender la situación de los adolescentes en las escuelas hay que analizarlo desde la psicología evolutiva, considerando que transitan una etapa particular en su vida. Para la psicoanalista Cristina Pérez, la adolescencia “tiene un componente de fragilidad“.
“En los adolescentes todo es muy intenso, porque hay una revolución hormonal que invade químicamente al cerebro y lo confunde, no lo puede procesar. Por eso es todo tan emocional y todo los afecta el doble, porque el psiquismo aún está en desarrollo“, advirtió.
De allí la importancia de la mirada del otro. La directora de Tunuyán señaló que este es un elemento frecuente. “Cuando un otro no los acepta se producen conflictos y las redes sociales juegan un rol clave“, advirtió.
La directora de Guaymallén se refirió a lo mismo: “les preocupa si son aceptados, cuál es su grupo de pertenencia, no ser dejados de lado”.
Las demandas de los adolescentes
En esta construcción de identidad trazada por un clima escolar agresivo, los adolescentes demandan, necesitan y sufren necesidades. La situación con sus vínculos aflora. Sobre cómo se relacionan con sus amistades y con su familia. “Vemos chicos que se sienten solos porque los adultos referentes no les prestan atención“, señaló la directora de Tunuyán.
La de Guaymallén añadió otras problemáticas de índole emocional, como la “ansiedad, falta de recursos ante eventos que los frustran, falta de autoestima. También conductas riesgosas para ellos como autolesiones, que si bien no se producen en la escuela, las manifiestan. Por eso se arma un esquema de contención“, agregó.
Este es el momento en el que entra en juego un elemento crucial: las redes sociales. “Les preocupa cómo se ven en las redes. En esta escuela tratamos que entiendan que las redes son una extensión de la institución y no pasan por fuera. Damos el mensaje de que no podemos desligarnos de los problemas que surjan allí”.
La discusión sobre las tecnologías
Los episodios de violencia se registran. Los chicos tienen acceso a redes sociales y el mundo puede enterarse rápidamente lo que sucede en el interior de un establecimiento educativo. Esto no solo vulnera la identidad de los menores sino que también incentiva al desarrollo de más material violento. No solo se graban peleas en curso, se pelean para grabar.
La docente contó una ocasión similar con una pelea que se produjo en una de sus escuelas, en Guaymallén. El video llegó a su poder. “La pelea comenzó con la filmación. El agresor sabía que lo iban a filmar y por eso lo hizo. Es parte del bullying. Hay como una necesidad de demostrar lo violento que se puede ser, qué tan malo me veo ante los demás“, reconoció.

La directora del colegio en el mismo municipio coincide y asegura que las redes no solo amplifican conflictos sino que también los generan. “El desafío es enorme. Sabemos que las redes influyen en la construcción de la identidad y la autoestima de los chicos, pero eso siempre va a incidir en el clima escolar. Desde la escuela , trabajar la educación digital. Pero desde la familia también se necesita“, sentenció. Lo propio hizo la otra fuente consultada.
Es en este contexto es que se fortalece el debate sobre el uso de celulares en las escuelas. Muchas ya vienen institucionalizando la prohibición y en otras se ejerce informalmente.
La docente recordó que trabajaba con el celular pero dejó de implementarlo, primero porque las prácticas en el aula con el celular eran cada vez más infrecuentes, en medio de un resurgimiento de la fotocopia. Segundo, porque había una brecha digital que la limitaba. “Hay muchos chicos que no tienen uno y quedan excluidos“
“Una escuela donde trabajé tomó la decisión de implementar una caja en la que el profesor pide que todos dejen sus celulares y solo se los devuelve cuando lo usan para un trabajo“, contó.
Cómo se trabaja en estos casos y los protocolos
Los docentes trabajan en la contención de estos casos de violencia u otros más graves. “Se hace todo lo que se puede“, señaló la docente. Rememorando el video de la pelea, contó que las autoridades escolares intentaron separar y la psicopedagoga trabajó con los chicos. “Pero la pelea fue inevitable“, advirtió.
“Después se activan protocolos, se habla con los chicos sobre la violencia, sobre el bullying, en el caso de que haya habido alguna situación emergente con respecto a la violencia sexual, también se hacen talleres pero todo suele ser cuando ya sucedió y me resultan insuficientes“, expresó. La directora reconoció que los alumnos están dispuestos a hablar, pero se necesitan los espacios adecuados.
Un adolescente de 15 años llevó un arma a un colegio, disparó contra otros alumnos y produjo la muerte de uno de ellos, Ian Cabrera. El hecho conmocionó a un país por su gravedad, pero no por la infrecuencia de casos…
Desde la Dirección General de Escuelas señalaron que existe un protocolo para la intervención en casos de este tipo, que -según reconocieron- no tiene una concepción punitiva ni busca aplicar sanciones, sino proteger para reforzar las trayectorias académicas. Pretenden que el adulto responsable recupere el rol de referente, apoyado por los profesionales en salud mental y convivencia.
La directora en Guaymallén reconoció que los docentes -que deben hacer una capacitación obligatoria- saben los protocolos. “Cuando hubo una situación grave se hicieron los pasos correspondientes. También contamos con herramientas como acuerdos de convivencia y otros acompañamientos como la articulación con centros de salud, CIPAU y equipos de salud mental“, aseguró. Pero expresó que si bien el sistema funciona, “muchas veces se ve tensionado por la demanda y los tiempos de respuesta“.
La directora de Tunuyán señaló que también trabaja con los Centros Infanto Juveniles del municipio pero que los mismos “están saturados y no cuentan con los recursos necesarios para abordar todas estas situaciones“. Además, aseguró que la salud mental es cara y eso limita a las familias a ayudar a sus hijos.
El trabajo institucional es implementado por profesionales de la Dirección de Acompañamiento Escolar (DAE) que están presentes en todos los niveles y modalidades. En el nivel secundario, además, existe el Servicio de Orientación Escolar (SOE) que también se involucra en la resolución de conflictos específicos de la escuela en la que trabaja.
A su vez, la DAE cuenta con un equipo central donde hay un área especializada en Educación Sexual Integral para casos vinculados a esta temática. Buscan apelar a una educación en la afectividad.
Todas estas intervenciones se rigen en virtud de las guías de procedimientos incluidas en el Decreto 1187.



