Las 7 claves para no perder el monotributo social y la obra social

Tras la baja masiva de beneficiarios que se registró en 2024 por la falta de reempadronamiento, el monotributo social volvió a quedar en el centro de la escena.

Los nuevos controles automáticos establecidos por el Gobierno Nacional fijaron condiciones más estrictas de permanencia y hoy miles de contribuyentes están en riesgo de ser excluidos del régimen.

La consecuencia más grave no es impositiva: cuando se produce la baja, se pierde la obra social para el titular y todo su grupo familiar.

“Los monotributistas sociales son el sector más vulnerable del régimen”, explicó la contadora Noelia Fernanda Villafañe Crespo (M. 1-08901), presidente de Monotributistas Asociados República Argentina (MARA).

El esquema incluso estuvo cerca de ser eliminado durante el debate de la Ley de Medidas Fiscales. Según detalló la entidad, tras gestiones ante legisladores y el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se logró que el beneficio continuara, aunque luego se avanzó con nuevas exigencias y controles sistémicos.

1. Emitir al menos seis facturas por semestre

No se exige un monto mínimo de facturación, pero sí movimiento. Si el monotributista no emite seis comprobantes en seis meses, el sistema puede activar la baja automática. Para este régimen siguen vigentes tanto la factura en papel como la electrónica.

2. No acumular tres meses sin pagar

La falta de pago durante tres períodos consecutivos deriva en la exclusión de oficio.

3. Tener una sola actividad económica

Es uno de los errores más frecuentes. Muchos contribuyentes se inscriben en varias actividades sin saber que el monotributo social permite solo una. Cuando el sistema lo detecta, se pierde el beneficio.

4. Respetar los límites sobre bienes

El régimen establece incompatibilidades patrimoniales:

  • Hasta tres vehículos, con una antigüedad mínima de cinco años
  • Hasta dos inmuebles
  • Si se poseen dos propiedades, en una debe desarrollarse la actividad

5. La baja implica perder la cobertura de salud

La exclusión del monotributo social genera la caída automática de la obra social. El escenario se volvió más complejo desde la entrada en vigencia del decreto 955/2024, que determinó que las obras sociales ya no están obligadas a aceptar monotributistas, salvo las incluidas en un listado específico.

Esto significa que una persona que tenía una prestadora determinada —por ejemplo, para cubrir tratamientos por discapacidad— puede perderla y no volver a elegirla, incluso si logra reinscribirse. A eso se suma que el alta nuevamente en el régimen suele demorar varios meses.

6. No reimputar el saldo a favor

Desde MARA advirtieron una “regla de oro”: no utilizar el saldo a favor que aparece en la cuenta corriente. En la mayoría de los casos ese monto se genera por errores del sistema que no detecta a los adherentes del grupo familiar. Si se reimputa:

  • Se produce una reversión en los registros de la Superintendencia de Servicios de Salud
  • Se desfinancia a la obra social que ya brindó prestaciones
  • Puede interrumpirse el subsidio estatal

Incluso cuando el saldo a favor es real —por un pago duplicado— tampoco debería utilizarse, porque luego el Estado deja de transferir su parte.

7. Revisar la situación antes de la baja

El monotributista social tiene derecho a controlar su estado y corregir inconsistencias antes de que se concrete la exclusión.

Desde la asociación señalaron que acompañan esos procesos para evitar que los trabajadores queden sin cobertura médica ni ingresos formales.

Caída del trabajo independiente y valor actual del monotributo social

El trabajo independiente en su conjunto mostró una caída del 10,2% interanual, fuertemente influenciado por la reducción de esta categoría, situando el total de independientes en 2,82 millones hacia noviembre de 2025.

A febrero de 2025, el costo del monotributo social se fijó en $ 10.995,05.

 

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