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empezaron porque nadie escuchaba a los jugadores y hoy reúnen a una comunidad de miles

De una cuenta informal a un equipo más organizado

Gerardo no esquivó los errores de aquella primera etapa. “Era una cuenta de Instagram nada más, y era una cuenta bastante informal. Comunicábamos lo que nos llegaba, de la manera que nos llegaba, sin ningún filtro”, contó. Aquella forma de intervenir les sirvió para comenzar, pero con el tiempo entendieron que debían construir otro tipo de relación con la comunidad.

“El mensaje quizás era el correcto, pero no la forma de realizarlo”, reconoció. Según explicó, empezaron a cuidar más la manera de comunicarse, a responder consultas y críticas y a sumar personas para atender distintas tareas. La agrupación que había nacido de conversaciones entre jugadores comenzó a organizar su trabajo.

Ese cambio también los llevó a crear soluciones propias. Una de las más exigentes fue el ranking unificado, pensado para reunir resultados de distintos torneos y permitirles a los jugadores seguir su recorrido. Hoy funciona mediante un sistema; al principio, cada dato debía cargarse a mano.

El ranking que empezó con resultados cargados a mano

“Contábamos con una persona por categoría, la cual iba cargando persona por persona a mano el resultado que había tenido cada jugador en cada torneo. Eso era una locura”, aseguró Gil. Para mostrar la dimensión del trabajo, dio un ejemplo: “Había torneos de 200 parejas. Son 400 personas que teníamos que cargar a mano en un Excel”.

Los colaboradores hacían esa tarea mientras atendían sus propios empleos. Hubo momentos, admitió Gerardo, en los que el tiempo no alcanzó para completar todo lo que se habían propuesto. Sin embargo, el proyecto continuó y el ranking hoy reúne resultados de más de 7.000 personas que participaron en torneos. Esa cifra corresponde a los jugadores registrados en la herramienta, no a los integrantes de AJUPAM.

Gil contó que el reconocimiento de la Cámara de Diputados de Mendoza le dio una señal especialmente importante. No lo describió como el comienzo del crecimiento de AJUPAM, sino como el momento en que sintió que el esfuerzo estaba siendo valorado. “Aparentemente, el trabajo que estamos haciendo, o el camino que estamos transitando, es el correcto”, recordó que pensó. A partir de allí, se preguntó cómo podían seguir mejorando y aportando a la comunidad.

Herramientas gratuitas para jugadores y organizadores

El ranking es solo una parte del trabajo actual. AJUPAM también dispone de turnos reservados en predios para que sus miembros puedan acceder a canchas en horarios de alta demanda. Además, desarrolló un sistema destinado a predios y organizadores privados para facilitar la gestión de sus torneos.

Gerardo explicó que la idea es que quienes organizan una competencia pierdan menos tiempo con tareas administrativas y puedan dedicarlo a mejorar lo que ofrecen a los jugadores. También mencionó el deseo de sumar capacitaciones para profesores. “Todos los sistemas y todas las cosas que te acabo de mencionar son de uso gratuito por la comunidad”, aseguró.

Por ahora, parte de las mejoras se financia con la liga y la venta de indumentaria personalizada. Gil sostuvo que buscan apoyo de empresas e instituciones para ampliar el alcance del proyecto, desarrollar más herramientas y acercar el pádel a nuevos jugadores.

De 90 a 331 parejas: el crecimiento de la liga

La liga tuvo primero pequeñas ediciones entre amigos. Cuando decidieron abrirla al público, se inscribieron 90 parejas. En la quinta edición, actualmente en marcha, participan 331. “Nos sentimos recontraorgullosos de lo que hemos logrado”, expresó Gil.

La respuesta de los jugadores también plantea desafíos. Gerardo explicó que, con la cantidad actual de parejas, se acercan al límite de canchas y recursos disponibles para mantener el formato de la competencia. Seguir creciendo exigiría distribuir los partidos de otra manera y alcanzar nuevos acuerdos con los predios.

El equipo aprendió, además, a estar del otro lado de las críticas. “Pasamos de ser los que se quejaban de los torneos a recibir quejas a nuestro torneo”, admitió Gil. Dijo que escuchan las sugerencias y evalúan cambios para las siguientes ediciones, mientras respetan el reglamento escrito de cada competencia en curso.

Lo más difícil de construir fue una comunidad

Cuando le preguntaron qué había sido lo más difícil en estos años, Gerardo no eligió el ranking ni la organización de la liga. “Lo más difícil, o lo más lindo que se haya construido, es justamente la comunidad”, señaló. Muchos llegan para jugar y, con el tiempo, ofrecen su ayuda para los playoffs, la carga de resultados u otras tareas.

“Los participantes empiezan siendo participantes, empiezan siendo simples jugadores de pádel, y terminan transformándose en familia solamente cuando ellos quieren”, dijo. Para Gil, ese paso ocurre cuando alguien se acerca y les dice: “Cuando necesiten algo, estoy”.

Una historia nacida en los playoffs le dio a esa idea un sentido especial. Una jugadora que había ofrecido su colaboración atravesó después un problema de salud. AJUPAM organizó un torneo a beneficio para acompañarla. “¿Y esa amistad de dónde salió? Eso salió de uno de los primeros playoffs”, reflexionó Gerardo al recordar el vínculo.

“Es espectacular esa sensación de tener un montón de gente al lado, que nos apoya, que nos valora y que nos ayuda”, aseguró. Por eso, aunque celebra cada nueva pareja anotada en la liga, siente que el mayor logro es contar con personas dispuestas a estar presentes también fuera de un partido.

El futuro que AJUPAM imagina para Mendoza

Gil cree que el siguiente desafío no consiste solamente en organizar más competencias para quienes ya practican pádel. “Todo el mundo está tratando de captar al público que hoy en día está jugando al pádel, y nadie mira a los que no están jugando al pádel”, planteó. Por eso quiere que jugadores, predios y negocios ayuden a sumar personas nuevas.

No cree que siempre haga falta un gran proyecto para empezar. “Pueden ayudar desde su casa, desde su living, desde agarrar el celular e invitar a alguien a jugar al pádel que nunca en su vida ha jugado”, propuso. Esa invitación puede ser el primer acercamiento de una persona al deporte o despertar las ganas de un chico de aprender a jugar.

Su sueño es que el pádel llegue cada vez a más mendocinos y que, algún día, un jugador o una jugadora de la provincia compita en la élite mundial. Para que eso ocurra, explicó, primero deben multiplicarse las oportunidades de conocer, jugar y entrenar. Al definir qué representa AJUPAM para el pádel mendocino, Gil eligió una palabra: “Futuro”.



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