
La jueza Laura Beatriz De Marinis, titular del Juzgado Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N°3 de la Ciudad de Buenos Aires, quedó este lunes en el foco de la controversia luego de dictar un fallo en el que declaró la inconstitucionalidad de un artículo clave del nuevo Régimen Penal Juvenil y sobreseyó a un adolescente de 14 años que estaba acusado de un intento de robo.
Sin embargo, la sentencia que De Marinis dictó este lunes no es la primera de este tipo que firma la magistrada, quien en 2023 ya había fallado en forma polémica en el caso en el que se investigaba el ataque a Arturo López, el playero agredido por un menor en un garaje de Monserrat en noviembre de 2021.
El caso había generado una gran conmoción debido al impacto que causaron las imágenes de la agresión, que quedaron registradas en las cámaras de seguridad del establecimiento en el que trabajaba López. En ese metraje, se llegaba a apreciar una discusión entre la familia del entonces menor y el playero y, luego, la feroz trompada que le pegaba el chico.
Tras el ataque, el empleado del garaje pasó más de un año internado y quedó con secuelas permanentes. Su atacante, en tanto, escapó y estuvo prófugo durante cinco meses. Y, tras ser atrapado, recibió una condena de 4 años y seis meses de prisión.
En forma paralela, mientras el caso de López avanzaba, De Marinis también lo hacía, pero en la carrera judicial. La hoy titular del Juzgado Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N°3 de la Ciudad inició su carrera en la Justicia en 2006 -cuando aún no se había recibido de abogada-, y desde entonces ocupó diversos cargos dentro del Ministerio Público Fiscal y del de la Defensa.
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El agresor estuvo prófugo desde noviembre. López, de 66 años, permanece internado.
En 2021, cuando ocurrió la agresión al playero, De Marinis aún no era jueza. Según muestra una resolución de la Comisión de Selección de Jueces, Juezas e integrantes del Ministerio Público del Consejo de la Magistratura a la que tuvo acceso Clarín, en marzo de 2023 De Marinis se presentó a un concurso de oposición y antecedentes para acceder al cargo que hoy detenta. En el anexo de ese documento, consta además su historial académico.
Según la información del Consejo de la Magistratura, al momento del ataque, la jueza se desempeñaba como Prosecretaria de Cámara Letrada en la Secretaría Letrada de Intervención Penal Juvenil dependiente de la Defensoría General Adjunta en lo Penal, Contravencional y de Faltas, puesto que ocupaba desde 2017. Sin embargo, tras participar de varios concursos y reunir la calificación necesaria, el 19 de diciembre de 2023 juró ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad para asumir en el juzgado en el que hoy se desempeña. Apenas 11 días después de esa jura, el 28 de diciembre de 2023, le tocó resolver en el caso de Carlos Manuel Andrés, el joven que había golpeado al playero.
La resolución de la jueza fue cuanto menos polémica: dejó sin efecto la prisión domiciliaria que tenía el joven desde que en el juicio fue condenado a 4 años y 6 meses de cárcel. Lo hizo bajo el argumento de que llevaba una tobillera electrónica que podía geolocalizarlo, al tiempo que le prohibió salir del país.
La decisión fue recibida con indignación por la familia de López, quienes en ese momento contaron ante las cámaras que el hombre quedó con secuelas permanentes y una disminución de sus funciones. Incluso, había tenido que volver a terapia intensiva a causa de un episodio de convulsiones.
La jueza Laura Beatriz De Marinis.“El malo no siempre paga”: la canción de Lali con la que la jueza eligió identificarse
En abril de este año, a poco más de un mes de la promulgación de la Ley 27.801 de Régimen Penal Juvenil que bajó la edad de imputabilidad en Argentina a los 14 años, De Marinis dio una entrevista en un programa de streaming. En esa ocasión, eligió entrar al estudio con la canción “No hay héroes”, de Lali.
“Y yo sé que ni vos sabés, que no hay héroes ni villanos, que en la guerra nadie gana, que no alcanzan las dos manos, que no siempre el malo paga“, dice una de las estrofas de la letra de la cantante, que la jueza citó para referirse a su trabajo.
“A veces el malo no siempre paga, y a veces no es justo nada”, explicaba De Marinis, citando la canción, en el inicio de su intervención. “Los jueces tenemos que trabajar con lo que la ley dice, y a veces nos colocan en esos lugares donde el malo no siempre paga. La canción es muy rica, tiene un montón de partes lindas. No sé si la vida es solo de buenos y malos“, ahondó poco después, en diálogo con “Lo que no se dice”.
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Así hablaba la jueza Laura Beatriz de Marinis de la baja de imputabilidad
Durante su intervención recordó además su paso por la Facultad de Derecho y enfatizó las diferencias que hay de uno y otro lado del edificio. “Estar en la Facultad de Derecho, en las aulas que dan al contrafrente de la universidad y ver para quién estás estudiando, para quién estás formándote”, recordó.
En esa línea, la jueza también evocó su época de voluntariado en el Hogar de Cristo, en el barrio 1-11-14, y se preguntó si hay que estudiar derecho “¿para mirar Figueroa Alcorta hacia el oeste o para mirar al este, ahí atrás de la Facultad de Derecho, el pueblo que muchas veces sufre y que muy pocas veces en la Justicia se ve escuchado?”.
De Marinis contó además que en las salas de su juzgado “hay caramelos” y que ella prefiere “los caramelos de señora grande”. Se trata, dijo, de un elemento que incluye “para cortar el clima, para que no sea tan amargo el momento“.
“No es mi interés que sea un feliz cumpleaños la situación, pero también entiendo que es un proceso socio educativo en el que el adolescente está involucrado y que está estudiado que, si es un clima hostil no puede aprender nada”, explicó.
En su reflexión de cierre, la jueza se refirió a la reforma en la Ley de Régimen Penal Juvenil, y consideró que “no se dice que no hay nadie que no esté exento de estar involucrado en un hecho penal” y que “poco se dice que esta ley que se modificó va a incorporar más adolescentes de clase media y media alta que adolescente de clase alta”. “Es una ley que va a generar que conflictos escolares se resuelvan en los estrados judiciales”, sentenció.



