Don Hugo… el libro que revela los vínculos de Moyano con la mafia, el narcotráfico y la política

Anticipo exclusivo.

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Hugo Antonio Moyano nació un caluroso domingo 9 de enero de 1944. Y, si bien poco se sabe sobre su infancia y su adolescencia, el registro de su juventud lo ubica construyendo los cimientos del poder que luego lo llevaría a la cima de la gloria. Su propia gloria.

Refiere a los siempre oscuros años 70, década en la cual la vertiginosidad de la política y el aplomo de las balas empezaban a fundirse en un collage maldito, que coronó la pátina más negra de la historia argentina.

En esos días empezó a esbozarse el “organigrama” de lo que sería el reparto de poder real en la Argentina.

Por eso, una vez llegada la democracia, tanto Moyano como otros gremialistas —algunos de los cuales engrosan la lista de los denominados “gordos”— se encontraron posicionados en lugares de los cuales nadie más los movería jamás. “Nos ganamos nuestros espacios, a sangre y fuego”, dirían al respecto. Gran verdad.

Luego, con una voracidad pocas veces vista, el hoy camionero decidiría incursionar en otros negocios, algo menos lícitos que el de ser sindicalista.

Negociados con la salud, lavado de dinero e incluso narcotráfico. Solo por mencionar algunos de los “curros” que logró pergeñar Moyano con meridiana eficacia.

La protección a sus trapisondas fue construida de manera inteligente y puede rastrearse en las fotografías de los últimos 50 años, aquellas postales que lo encuentran al lado de los diferentes presidentes de turno.

El camionero supo posar con cada uno de ellos, uno tras otro. Y de todos obtuvo incontables beneficios… siempre a cambio de extorsiones y presiones sindicales. No es todo: también le regalaron inmunidad. E impunidad.

Por eso Moyano es quien es al día de hoy: un tipo intocable. Que tendría que estar preso, no por un hecho de corrupción o dos, sino por una docena de ellos. Pero está libre. “Vivito y coleando”, como le gusta decir a él mismo.

Como sea, su vida está signada por hechos gravísimos, que lo colocan en el lugar que bien podría ocupar algún histórico “capo” mafioso.

Por eso el título de este libro, porque Moyano se ganó ser “Don Hugo”, el líder de una verdadera mafia, del tipo de las que gobernaron a sangre y muerte en el sur de Italia en los mismos días en los que él nacía.

Este libro desnuda al camionero como nadie lo ha hecho jamás. Es una investigación valiente, honesta y novedosa, llevada a cabo por un periodista inquieto y curioso, que no dejó de bucear en documentos y más documentos para lograr desenmascarar al hombre más oscuro de las últimas décadas.

Y uno aplaude esa valentía, y la aparición de este libro, porque denota la llegada de nuevos aires en el periodismo, un terruño pantanoso, corrompido y plagado de cínicos.

Y como dijo alguna vez Ryszard Kapuscinski, gran maestro de periodistas, “los cínicos no sirven para este oficio”.

Prólogo del libro “Don Hugo” de Nicolás Sanz, de próxima aparición. 

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