
Lo que perfilaba para ser una tarde perfecta para Deportivo Maipú en una de las canchas más difíciles de la categoría, terminó siendo un castigo a la falta de concentración. El equipo de calle Vergara igualó 2 a 2 frente a San Martín de Tucumán, en un partido de dos caras que deja al conjunto mendocino con más dudas que certezas de cara al parate del fútbol argentino.
Los primeros 45 minutos de Maipú fueron, quizás, de lo mejor que se le vio en el torneo. Con orden y efectividad, el Cruzado golpeó primero a los 19 minutos a través de Lucas Faggioli, quien puso el 1-0 y silenció a La Ciudadela.
Cuando el primer tiempo se moría, llegó la joya de la tarde: a los 46′, Mirko Bonfigli quedó cara a cara con el experimentado Darío Sand y, con una frialdad absoluta, la pinchó por encima del arquero para clavar el 2-0. Era el escenario ideal para los de Mendoza, que se iban al vestuario con una ventaja que parecía determinante.
Sin embargo, en el fútbol los partidos duran 90 minutos y Maipú se olvidó de salir a jugar el segundo tiempo. El “Santo” tucumano movió el banco, mandó a la cancha a Lautaro Ovando y el panorama cambió por completo.
En una ráfaga inexplicable, el ingresado Ovando se convirtió en el verdugo de la tarde. A los 9 minutos descontó y, apenas 120 segundos después, a los 11′, volvió a inflar la red para estampar el 2-2 definitivo. En apenas dos minutos, todo el trabajo hecho por Maipú se derrumbó. Nuevamente, la lupa quedó puesta sobre el arquero Nahuel Galardi, quien mostró un desempeño flojo y tuvo responsabilidad en uno de los goles que le permitieron la reacción al local.
Con el empate consumado, Maipú ahora deberá procesar este resultado durante varios días. Debido al conflicto que mantiene en vilo a la AFA y el consiguiente paro de actividades, el Cruzado recién volverá al ruedo oficial el lunes 16 de marzo a las 21:00, cuando visite a Atlanta en Villa Crespo.



