Del misterio al caudal de votos: la estrategia de Mauricio Macri de cara al 2027

Nicolás Sanz

Por estas horas, el PRO se encuentra en un fuerte proceso de reorganización bajo la conducción del ex presidente Mauricio Macri que responde a una necesidad de supervivencia y autonomía en un escenario político dominado por la polarización entre el Gobierno del presidente Javier Milei y el peronismo.

Tras el plenario en Parque Norte, quedó claro que el partido busca abandonar el rol secundario de acompañante del Gobierno Nacional para retomar el protagonismo en la agenda pública, presentándose como una fuerza con experiencia de gestión que puede ofrecer previsibilidad donde el gobierno de Milei muestra incertidumbre. 

Este relanzamiento del partido amarillo es un claro intento por recuprerar la base electoral que se siente huerfana luego de la ultima elección presidencial evitando de esta forma que el PRO sea absorbido del todo por la estructura de La Libertad Avanza.

Parte de esta organización nace del manejo de los tiempos y las candidaturas. Es que a pesar de que hasta hace apenas una semana se especulaba con la aparición de un nombre como posible aspirante presidencial, la legisladora porteña Silvia Lospennato confirmó que el anuncio del posible candidato no ocurrirá hasta el 2027.



Se trata de una estrategia que lo que busca es, dentro de un contexto de volatilidad política, evitar que se desgaste la figura elegida por el PRO antes de tiempo, ya que sería un blanco fácil para los ataques tanto de los libertarios como de los peronistas.

Al dilatar la definición, el PRO se permite continuar sin que sus principales figuras queden pegadas exclusivamente a la suerte del actual gobierno, manteniendo una distancia prudencial que les permita capitalizar eventuales errores ajenos.

Sin embargo, según pudo saber Diario Mendoza Today, la postergación de definiciones y una serie de encuestas reavivó la figura de Mauricio Macri como el candidato natural del espacio. 

Aunque el ex presidente niega sus intenciones de competir nuevamente por el sillón de Rivadavia, dentro de las filas del PRO saben que hoy ninguna figura interna logra medir con el peso necesario para liderar una propuesta nacional.

Ello llevó a que el partido comience a medir el posible caudal de votos que Macri aún conserva, evaluando si su figura puede actuar como la única capaz de unificar el voto de un espacio de la sociedad que se siente políticamente huérfana.

La ambigüedad del ex mandatario, que oscila entre el apoyo crítico al oficialismo y la defensa de la identidad propia, alimenta la idea de que su postulación es una carta que se guardará hasta el último momento.

En tal contexto, el PRO mantiene una lista de nombres en danza que incluye a referentes como la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, la mencionada legisladora Lospennato, la intendenta Soledad Martínez, e incluso la posible aparición de un outsider.

Esta falta de definiciones, en todo caso, responde a una lógica donde lo prioritario es fortalecer los distritos locales antes de aventurarse a una contienda nacional de cara al 2027. 

El PRO por estas horas intenta descifrar cuál es su lugar dentro del mapa político argentino, ya que su bandera siempre fue (y sigue siendo) la del cambio, cuando el Gobierno de Milei sostiene la misma estrategia comunicacional.

Mientras tanto, la sombra de su fundador sigue siendo el factor que ordena la interna, dejando abierta la incógnita de si el PRO podrá regenerarse con caras nuevas o si, finalmente, terminará refugiándose en la figura que le dio origen para evitar su disolución.

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