

Julián Alvarez parece otra persona. Se le nota en el rostro, en su sonrisa y hasta en su forma de jugar. No fueron fáciles las últimas siete semanas en Madrid. El calvario que vivió con los hinchas del Atlético de Madrid después de haber manifestado su deseo (trunco) de ser traspasado al Barcelona lo afectó visiblemente en la cancha. Pero con la camiseta albiceleste es el de siempre. Y este sábado en el estadio Monumental logró desbloquear otro paso en su “recuperación”: después de 84 días volvió a festejar un gol. De aquel agónico en el alargue contra Suiza al quinto de la goleada contra Burkina Faso.
El Araña volvió a ser titular junto a Lautaro Martínez. El martes, contra Bolivia en Córdoba, había estado errático con el gol. El Toro sí convirtió, al igual que este sábado para quedar como el tercer máximo de la historia de la Selección, junto a Sergio Agüero. Por eso le había quedado la espina al cordobés de Calchín. En los cuatro encuentros que disputó con el “Colchonero” (tres en la Liga y uno en la Champions) no había logrado festejar. Apenas dio una asistencia.
La del Monumental parecía otra noche torcida. A los ocho minutos conectó de zurda y de volea dentro del área, medio mordido, y cuando la pelota podía tener destino de red, Moumouni Diallo se la llevó por delante al querer rechazar y puso el segundo de la Albiceleste.
La siguiente fue muy clara. El arquero Razak Guira -que había sufrido tres goles en 15 minutos- encontró su cabezazo a quemarropa y se la atajó en dos tiempos. Pudo haber tenido otra chance de gol, pero eligió asistir con una pisada de espaldas bárbara a Enzo Fernández, que no le pegó bien.
Hubo que esperar hasta los 36 minutos para que los nenes y nenas que completaron en su mayoría las butacas del Monumental pudieran ver el gol de Julián. Fue Gianluca Prestianni el asistidor con un centro de esos que le gusta recibir a Lionel Messi y que el Araña conectó de zurda en el corazón del área.
Cuti Romero -su compañero en el Aleti- y Lisandro Martínez lo abrazaron en el festejo, en el que hizo su característico gesto del Hombre Araña, pero también elevó ambos brazos señalando al cielo, como Messi.
No salió a jugar el segundo tiempo, quizás para administrar el físico. Al fin y al cabo, su trabajo estaba hecho. Julián está de vuelta…


