
El Gobierno de Mendoza difundió una baja del 20% en la tasa de mortalidad infantil. A nivel nominal, en 2025 nacieron 17.370 niños y fallecieron 110. Sin embargo, el dato se apoya sobre un escenario que había encendido todas las alarmas: en 2024, el indicador había registrado un fuerte aumento del 5,5 al 7,5, especialmente en las maternidades privadas.
La tasa de mortalidad infantil en el 2025 registró una baja del 20% en relación a los números del 2024 y se ubica en el 6,3.
Esa cifra marca la cantidad de fallecimientos cada 1.000 nacimientos, por causas diversas que pueden incluir afecciones debidas al nacimiento prematuro o bajo peso al nacer, así como otras condiciones médicas.
El contraste entre el período 2024 y 2025 deja en evidencia un escenario con oscilaciones en uno de los indicadores más sensibles del sistema sanitario. Tras el salto registrado en 2024, la baja del 2025 aparece como una recuperación parcial, aunque todavía por encima de los valores que Mendoza había logrado sostener en años anteriores.
Desde el Gobierno provincial atribuyen la mejora a la implementación del plan integral de salud materno infantil, que incluye un mayor control de los embarazos, seguimiento del recién nacido y refuerzo en la atención primaria. El eje, aseguran, está puesto en la detección temprana de riesgos y en garantizar controles periódicos durante la gestación.
Los números de la mortalidad infantil en Mendoza
Si se analizan y se comparan los números, las cifras de mortalidad infantil marcaban un descenso sostenido desde el año 2019 hasta el 2023, registrando un pico máximo en el 2024.
En el 2019, la tasa en la provincia era de 8,1; en el 2020 bajó al 7,5; en 2021 fue de 6,9; en 2022 de 6,6 y en el 2023 de 5,5 a nivel provincial mientras que a nivel nacional era de 8.
En 2024, Mendoza registró una tasa de mortalidad infantil de 7,5 por cada mil nacidos vivos, lo que significó un salto importante respecto de 2023. Ese incremento implicó una suba cercana al 36% en un año, pasando de 111 muertes infantiles en 2023 a alrededor de 139 en 2024. A nivel nacional, la tasa había pasado de 8 en el 2023 a 8,5 en el 2024.
El propio Gobierno había reconocido entonces que se trataba de un “llamado de atención”, en un contexto atravesado por la crisis económica y el impacto en los controles de salud durante el embarazo.
En el 2025, la tasa se ubicó en el 6,3 con 17.370 nacimientos y 110 fallecidos.
El desafío de sostener la tendencia
El Gobierno apuesta a que el Plan Materno Infantil permita estabilizar y volver a bajar la tasa. Históricamente, las subas en la mortalidad infantil estuvieron vinculadas a múltiples factores, como el aumento de la pobreza, el menor acceso a controles prenatales y una mayor presión sobre el sistema público de salud.
En ese contexto, y teniendo en cuenta que cerca del 20% de los recién nacidos en Mendoza dio positivo a consumo de sustancias durante el embarazo, se reforzaron los controles prenatales en los hospitales públicos. Este relevamiento, basado en estudios realizados en maternidades, expone una problemática creciente que impacta de lleno en la salud neonatal y se vincula directamente con varios de los factores que inciden en la mortalidad infantil.
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