Crisis frutícola en Mendoza: la producción de manzana y pera sufrió una caída histórica

La industria frutícola de Mendoza atraviesa un escenario crítico tras revelarse que la superficie destinada al cultivo de manzana y pera se redujo de 35.000 hectáreas a tan solo 1.000 en los últimos años.

Carlos Dávila, presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo (CCIAT) de Tunuyán, calificó la situación como una pérdida casi total de un sector que históricamente contó con ventajas geográficas envidiables. Según expresó el dirigente, “Mendoza, en términos de producción agrícola, con todas las fortalezas que tiene, no ha podido fijar ese horizonte”, evidenciando una desconexión entre el potencial del suelo y la realidad económica.

El representante gremial cuestionó la falta de una respuesta contundente ante la decadencia de un producto con alta demanda global, señalando que la manzana es la fruta más consumida en el mundo después de la banana. Para Dávila, resulta inexplicable que el oasis productivo mendocino no haya podido sostener su competitividad frente a otras regiones como el Alto Valle. Al respecto, el titular de la CCIAT se preguntó: “¿Cómo pudo haber sido que hayamos perdido un cultivo o una producción con estas ventajas comparativas?”, resaltando el impacto negativo de las políticas implementadas.

En su análisis con Radio Regional, Dávila apuntó contra la política exterior argentina y la falta de inserción en mercados extranjeros como uno de los factores determinantes del declive. El dirigente subrayó que existe una deuda pendiente en materia de acuerdos comerciales que permitan colocar la producción local en el mundo de manera eficiente.



Sobre este punto, fue tajante al afirmar que “acá hay un semáforo rojo que tiene que ver con la política nacional en términos de cancillería, es el gran tema y la gran debilidad en términos de país”, calificando el desempeño institucional en esta área con una “nota baja”.

La solución que proponen para retomar la producción frutícola

La situación de ProMendoza, la fundación destinada a la internacionalización de productos locales, también formó parte de la agenda del directivo. Dávila sugirió que es necesario realizar una auditoría sobre el desempeño de este organismo para garantizar que se cumplan los objetivos de promoción comercial fuera de las fronteras nacionales.

En sus declaraciones, instó a las autoridades a “medir si está cumpliendo con los objetivos y, si no, tomar las medidas correctivas”, con el fin de fortalecer las herramientas que aún quedan a disposición del sector productivo.

Asimismo, el dirigente trazó una amarga comparación con el sistema crediticio de Chile, señalando que la falta de financiamiento condena a los productores locales a la obsolescencia. Mientras que en el país vecino las tasas y plazos permiten una renovación constante, en Argentina la ausencia de beneficios similares impide cualquier intento de reestructuración a largo plazo. Dávila fue enfático al señalar que “nadie puede reestructurarse, reconvertirse, pensar en el largo plazo, si no se puede tomar líneas de crédito como lo hacen nuestros competidores”, marcando una asimetría insalvable con el mercado trasandino.

Finalmente, el titular de la CIAT instó a los gobiernos provincial y nacional a coordinar esfuerzos para devolver la competitividad a las economías regionales. El desafío reside en dotar al productor de las herramientas necesarias para realizar las transformaciones que el mercado actual exige y que el propio Estado pregona.

“Este es el gran desafío que tiene el gobierno nacional y el gobierno provincial en términos de dotar de competitividad para que podamos hacer las reconversiones”, concluyó Dávila, advirtiendo que, de lo contrario, el sector frutícola corre el riesgo de desaparecer definitivamente.


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