
El 19 de febrero, el Gobierno de Mendoza dio un paso decisivo para la renovación del Acceso Este (ahora Ruta 22) al revelar las empresas que se harán cargo del primer tramo en el departamento de Maipú. A pesar de que la adjudicación ya es un hecho y el inicio de los trabajos es inminente, un percance logístico en la planificación encendió las alarmas: el estado crítico de las calles laterales que deberían servir como desvío para el flujo vehicular.
El nudo del problema radica en que gran parte de la lateral sur -en Maipú- se encuentra intervenida por una megaobra de saneamiento que originalmente dependía del disuelto Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enosha). Tras el freno del financiamiento nacional, el municipio, junto a la provincia, decidieron hacerse cargo de los trabajos para conectar a la red cloacal a miles de hogares en los distritos de Fray Luis Beltrán, Rodeo del Medio y San Roque. Esta situación genera un cuello de botella: no se puede asfaltar la colectora para recibir el tránsito pesado del Acceso si antes no se finaliza el trabajo de las cloacas.

La reconstrucción abarcará un total de 18,8 kilómetros y fue dividida en dos secciones para garantizar que una misma empresa no concentrara ambos contratos. Según el Ejecutivo, la traza ya está liberada y el plazo de ejecución estimado es de 12 meses.
- Sección 1 (Cervantes hasta Arturo González): con una extensión de 8,76 km, quedó a cargo de la empresa José Cartellone Construcciones Civiles S.A. El presupuesto oficial era de $26.931 millones, pero la firma ofertó $19.801.759.991,66, lo que representa un ahorro del 26,48% para las arcas provinciales.
- Sección 2 (Variante Palmira hasta Cervantes): este tramo de 10,4 km será ejecutado por Electromecánicas del Oeste S.A. (Ceosa). El presupuesto estimado era de $30.926 millones, pero la oferta ganadora fue de $28.721.905.851,84, un 7% por debajo de lo previsto.
El proyecto contempla intervenir 10 intersecciones estratégicas y construir 17 rotondas y distribuidores viales en puntos clave como la Ruta 50 y los cruces con calle Serpa, Don Bosco, Maza, Cervantes, Ruta 31–Los Álamos, Medina, Ruta 33–Las Margaritas, San Pedro y Lamadrid. Las tareas incluyen renovación de carpeta asfáltica, señalización horizontal y vertical, modernización de guardarraíles y pavimentación de banquinas internas y externas.

El factor Maipú: ocho frentes de trabajo para llegar a fecha
Desde la Municipalidad de Maipú aseguran que son conscientes de la presión que genera el inicio de la obra en la calzada principal. Fuentes comunales indicaron a El Sol que “se han acelerado los procesos para terminar lo más rápido posible” y que la obra de saneamiento se encuentra actualmente al 85% de avance.
Para evitar demoras, la intendencia reforzó los equipos y desplegó ocho frentes de trabajo simultáneos en las laterales del acceso. El objetivo es liberar la traza para su pavimentación antes de que las máquinas comiencen a levantar el asfalto de la ruta nacional.
En paralelo, Maipú aún debe adjudicar la pavimentación de 40 km de colectoras (20 km al norte y 20 km al sur), proceso para el cual ya hay ocho empresas en competencia bajo selección.
La postura del Ejecutivo: sin margen para dilataciones
Según pudo averiguar El Sol, el Gobierno mantiene su plan de tiempos y se acomodará si Maipú se demora en culminar con los trabajos sobre las laterales para empezar con la intervención sobre el Acceso Este. Ante estos retrasos, el Ejecutivo amoldará la situación a medida se que pueda.
Las opciones que se barajan son mantener los desvíos sobre la misma traza, alternando el trabajo sobre cada carril, o transitar sobre colectoras de tierras mientras está la obra. Pero lo cierto es que el Gobierno, con el tramo de la megaobra ya adjudicado, no quiere más dilataciones.



