
La abogada santiagueña Agostina Páez, demorada en Brasil tras ser acusada de realizar gestos considerados racistas a la salida de un boliche en Río de Janeiro, será recibida este lunes por el cónsul argentino en ese país. La joven permanece inhabilitada para salir del territorio brasileño y no puede regresar a la Argentina mientras avanza la causa judicial.
Según se informó, Páez concurrirá a la sede diplomática argentina, donde se le asignará un abogado defensor que la representará en la audiencia prevista ante el juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de Río de Janeiro, quien tiene a su cargo la investigación.
En paralelo, la abogada es asistida desde Santiago del Estero por el Dr. Sebastián Robles, quien participará de las instancias legales a través de plataformas virtuales. La defensa solicitará que se revisen y reduzcan las medidas cautelares impuestas, las cuales consideran desproporcionadas.
“Por ahora no tengo novedades. Mañana a las 10 voy al consulado y allí conoceré al abogado que me representará aquí”, señaló Páez, quien además explicó que, tras esa reunión, deberá presentarse ante una dependencia judicial brasileña para la colocación de una tobillera electrónica.
Por su parte, el Dr. Robles indicó que se comunicará con el abogado de la Embajada argentina en Río de Janeiro con el objetivo de pedir una morigeración de las restricciones. “La medida es muy intensa y no contextualiza correctamente lo que ocurrió. Se trata de una denuncia unilateral y sin que ella haya tenido la posibilidad de defenderse previamente”, sostuvo.
El letrado remarcó además que solicitarán que Páez pueda regresar a la Argentina, argumentando que tiene arraigo comprobado en el país y que podría cumplir con eventuales comparecencias de manera virtual. “Ella se presentó voluntariamente en la comisaría cuando tomó conocimiento de la denuncia, por lo que el monitoreo electrónico también es discutible desde el punto de vista de la proporcionalidad”, afirmó.
EL EPISODIO
De acuerdo con el relato de la propia joven, el incidente se produjo durante una salida nocturna en la zona sur de Río de Janeiro, cuando junto a un grupo de amigas intentaba retirarse de un boliche. Según explicó, al momento de salir fueron retenidas por personal del local, quienes les reclamaron consumos que, asegura, ya habían sido abonados.
“Nos dijeron que había cosas que no habíamos pagado, pero teníamos todos los comprobantes con horarios”, señaló Páez. La discusión se intensificó cuando reclamaron por lo que consideraban un cobro indebido y, finalmente, pagaron nuevamente para poder retirarse.
La abogada relató que, una vez fuera del lugar, empleados del bar comenzaron a seguirlas y a realizar gestos obscenos. “Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían. Ahí es cuando yo hago ese gesto, que fue más para mis amigas que hacia ellos”, explicó.
El gesto, que fue comparado con la imitación de un mono, quedó registrado por cámaras de seguridad y fue denunciado por el personal del local. Según medios brasileños, esa conducta fue interpretada como un acto racista, lo que derivó en la intervención judicial y las medidas restrictivas que actualmente pesan sobre la joven.



