
La última gala de MasterChef Celebrity dejó uno de los momentos más emotivos de la temporada. En una noche marcada por la presión, errores técnicos y despedidas conmovidas, Miguel Ángel Rodríguez se convirtió en el nuevo eliminado del reality luego de una prueba que lo complicó desde el comienzo.
El desafío principal consistía en cocinar centolla, un producto delicado que requiere precisión y técnica. El actor decidió preparar un risotto como plato central, pero desde los primeros minutos mostró dificultades para controlar la cocción y los tiempos. Incluso necesitó la ayuda de La Joaqui para poder completar la entrega dentro del límite establecido.
Durante la degustación, el jurado fue contundente con sus devoluciones. Donato de Santis señaló que la centolla estaba pasada de cocción y que prácticamente había perdido protagonismo dentro del plato. “La centolla no está en este risotto”, afirmó el chef al remarcar que el ingrediente principal no se percibía ni en sabor ni en textura.

Otro punto crítico fue el caldo utilizado en la preparación. Según explicó el propio participante, había elaborado un fondo con apio e hinojo, pero el resultado quedó desbalanceado. El sabor del apio predominó sobre el resto de los ingredientes y terminó afectando la armonía del plato.
Con las evaluaciones finalizadas y la tensión en aumento, llegó el momento de la definición. Cuando Wanda Nara anunció el nombre del eliminado, el estudio quedó en silencio. La sorpresa fue generalizada y varios compañeros no pudieron ocultar su emoción ante la salida de uno de los participantes más queridos.
Más allá de lo culinario, la despedida tuvo un fuerte componente humano. Damián Betular destacó el rol del actor dentro del grupo al señalar que aportaba humor y energía positiva en cada desafío. Andy Chango, Cachete Sierra, La Joaqui y Maxi López también expresaron su tristeza y remarcaron el compañerismo que había marcado su paso por el programa.
Antes de dejar el delantal sobre la mesada, Miguel Ángel Rodríguez agradeció a la producción y a sus compañeros, y citó una frase de Charles Chaplin para resumir su experiencia: “Un día sin risa es un día perdido”. Su salida fue acompañada por aplausos de pie y lágrimas en el estudio.



