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aprobaron el plan de emergencia que presentó Aysam

El Departamento General de Irrigación aprobó este martes el protocolo de actuación y coordinación ante contingencias de la Colectora Máxima Noreste (CMNE), el colector cuyo colapso mantiene en crisis a Guaymallén. El documento llega 14 días después de la renuncia de Humberto Mingorance a la presidencia de Aysam y en pleno recambio de conducción en la empresa, con Darío Hernández a la cabeza.

El protocolo ordena cómo se derivará el excedente cuando la colectora colapse por diferentes motivos; entre ellos, tormentas. El Plan A implica que llevar los líquidos al predio Oltra. El Plan B, de carácter excepcional y último recurso, prevé un bombeo transitorio al Canal Pescara, en calle Buena Nueva.

La novedad central es el régimen de autorización. Aysam debe pedir el permiso por un grupo de WhatsApp y decide el Subdelegado del Río Mendoza, con asesoramiento técnico de la Dirección de Regulación y Control del Agua y Saneamiento, un área de Irrigación.

El texto es explícito en que el silencio no autoriza el bombeo. Además, exige registros horarios de caudal y niveles, una nota formal a las 48 horas y un informe ambiental de cierre en cinco días hábiles. La limpieza y desinfección con hipoclorito y la verificación técnica son condición previa para devolver el riego.

El Niño y la emergencia

La medida está apoyada en la declaración de emergencia hidrometeorológica y climática en toda la provincia por 180 días ante el fenómeno de El Niño. También se basa en la resolución que ordenó a Aysam elaborar protocolos de actuación. La resolución invoca el “estado de necesidad” y recuerda que la actuación de urgencia exige justificación técnica, límite temporal y rendición de cuentas posterior.

Desde el punto de vista legal, Irrigación admite que se “convive desde hace un par de años” con las consecuencias del colapso y que la afectación se extenderá hasta que se concreten las soluciones de fondo.

El cambio de actitud de Aysam

La empresa estatal de aguas había presentado un plan limitado a la contingencia actual y a la mitigación inmediata en el entorno urbano. Además, consideraba inviables o fuera de su competencia varios pedidos de los organismos de control. Y si bien el plan presentado no lo establece de manera explícita, hay otra postura de guardia baja y más abierta a la crítica y a recibir sugerencias.

Mingorance renunció el 20 de octubre, tras dos años y medio de gestión y en medio de fuertes cuestionamientos. Sobre él pesa una imputación por el desastre ambiental de los derrames en Los Corralitos. No sobre el colapso, sino sobre el pésimo manejo que se hizo del mismo.

Su renuncia, tal como lo manifestó el gobernador Alfredo Cornejo dos meses después de respaldarlo, trajo oxigenación. Mingorance se llevaba mal con todos; especialmente, con intendentes y funcionarios de Irrigación. En algunas reuniones, la violencia verbal estuvo a nada de pasar a la física.

Al asumir, Hernández anunció que revisaría el protocolo para casos de tormenta y eventualmente lo modificaría. También se reunió con el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, y planteó un plan de concientización, incentivos y sanciones contra las conexiones clandestinas de desagües pluviales.

La resolución obliga, además, a Aysam a presentar en 10 días hábiles un informe con otros posibles puntos de conflicto similares.

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