
¿Qué quedaba? Nada. El reloj de arena se había agotado, pero el más vacío parecía ser Boca. Vacío de ánimo y de ideas, cansado de tanto chocar, con las piernas agarrotadas y el espíritu herido, y con su capitán fuera de la cancha. Todo olía a derrota. Pero el equipo del Vasco no se había rendido aún y tuvo fuerzas para una más. Y esa pelota de Blanco que cruzó el cielo de un estadio mudo y herido, encontró a un Borgogno dubitativo, que dejó caer la pelota, y en ese segundo eterno, toda la gente empujó con el alma la pierna de Enner Valencia, que metió un fierrazo mortal que hizo explotar en mil pedazos a una Bombonera que, ahora sí, se entregó al delirio.
Fue el final perfecto para poner fin a casi cuatro años de sufrimientos y penurias. Desde el último título en marzo de 2023, Boca vivió la etapa más oscura de la era moderna, y tenía que terminar así, con sufrimiento, con lucha, con la resiliencia de un grupo que vino a tomarse revancha y que en una tarde pagó gran parte de las cuentas pendientes. Por eso los jugadores festejaron así, de cara a la Doce, y después en cada rincón del Templo, saltando en un puño, como si no hubiera ningún alambrado en el medio. Jugaron como profesionales, celebraron como hinchas.
Y tuvo que buscarlo hasta el final, porque en este torneo prebendario y cruzado de sospechas, a Boca nadie le regaló nada. Sí, el superclásico dejó mucha tela para cortar, pero el equipo del Vasco es, sobre todo, un justo campeón, porque ganó cada punto en buena ley. Además, porque futbolísticamente estuvo un paso arriba del resto, con figuras que individualmente marcaron la diferencia y con un estructura de equipo que lo hizo casi imbatible.
Hay, sí, algunos síntomas de desgaste que quedaron en evidencia y que casi le cuestan caro. Boca no tomó conciencia de que el campeonato se le estaba escurriendo de las manos cuando se estaba yendo la tarde y Central ganaba en Arroyito. Para ese entonces, la postura zen del equipo del Vasco transmutó en un estado de nervios indisimulable, con ecos evidentes en el juego que se habían manifestado, aunque sin tanta evidencia, durante el primer tiempo. ¿Se lo tomó con demasiada calma el partido con Defensa? ¿Sobreactuó la confianza? No pareció tanto, peor sí que al planteo inicial le faltó una marcha más, porque Boca salió a jugar con el cuchillo en el estuche y no entre los dientes, como marcaba el protocolo de finales.
No lo ayudó, claro, un rival que tiene un libreto y un estilo, y lo aplica bien. Defensa puede ser un equipo al que le gusta la construcción desde el pase y la pelota por el piso, pero no por eso se desentiende de sus obligaciones defensivas. El equipo de Vaccari está bien estructurado, es equilibrado y sabe lastimar. Y esa forma de manejar el balón fue un buen antídoto contra la presión de Boca, que solía quedarse a mitad de camino y así anulaba la posibilidad de atacar desde el quite en campo rival, una de las recetas preferidas del equipo del Vasco.
Y así, el partido se fue diluyendo en aproximaciones del local con más amenaza que realidad. Impreciso por demás, el partido fue una prueba de paciencia para el equipo del Vasco, porque casi siempre los caminos estaban cerrados, salvo para Villa que, recostado en la derecha, lastimaba con sus desbordes. Aparte de eso, Boca no mostró las virtudes que lo llevaron a pelear todos los frentes con la misma eficacia. Faltó claridad, se repitió, se fue desgastando lenta pero inexorablemente.
¿Pudo definirlo antes? Sí, pero tampoco fueron tantas las chances. Una de Merentiel con Borgogno vencido después de una contra de Villa y sobre el final, con dos de Jagger Herrera cuando el partido se moría. Pero también lo sufrió, sobre todo en el primer tiempo, cuando Montero le sacó un mano a mano a Gutiérrez y dos cabezazos de Martínez, uno de ellos en el palo.
Así Boca llegó al final, casi sin fuerzas, empujado por el deseo de no rendirse y la inercia de no dejar escapar la chance. Ese gol de Valencia quedará, entonces, en el recuerdo y en el corazón de los hinchas. La tarde que la Bombonera explotó y que volvió a ser feliz. Boca campeón de la Tabla Anual. Un campeón con todas las letras.
El resumen del partido
Créditos: TNT Sports.







