
Las conversaciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) para explorar un eventual acuerdo electoral atraviesan un momento de incertidumbre, en medio de charlas que se mezclan en las negociaciones por apoyos que el Gobierno necesita para aprobar la reforma política en el Congreso.
Este martes habrá un nuevo encuentro, pero hay dudas sobre los avances reales. Se espera que asistan, como es habitual, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, por el PRO, y Diego Santilli y los primos Martín y Lule Menem, por los libertarios.
Después de dos meses de reuniones periódicas entre dirigentes de ambos espacios, con encuentros que suelen realizarse en la Casa Rosada, dentro del partido fundado por Mauricio Macri empieza a crecer la desconfianza por la falta de respuestas concretas que permitan traducir el diálogo político en un entendimiento electoral.
La mesa de negociación se había puesto en marcha con la expectativa de ordenar la relación entre los dos espacios, establecer condiciones para una eventual alianza y comenzar a delinear un esquema de cooperación que pudiera extenderse más allá de la ciudad de Buenos Aires, donde se habla de una fórmula conjunta entre Jorge Macri y un candidato libertario como, por ejemplo, la karinista Pilar Ramírez.
Sin embargo, transcurrido este tiempo, todavía no hay consenso sobre cómo avanzar ni definiciones que despejen las dudas que se acumulan en el PRO.
El primer interrogante está puesto en el ámbito porteño, donde se juega una parte importante de la relación entre ambos partidos. La posibilidad de un acuerdo electoral, una fórmula de consenso o algún mecanismo para evitar una competencia que termine beneficiando a la oposición sigue siendo uno de los temas centrales de las conversaciones.
En el PRO advierten que, por ahora, no aparecen señales suficientes para dar por encaminado ese entendimiento. La preocupación pasanpor la ausencia de certezas acerca de las reglas que regirían una eventual alianza y del lugar que tendría el macrismo dentro de una construcción electoral dominada por el oficialismo nacional.
En ese contexto, Mauricio Macri tampoco observa avances significativos en las tratativas que permitan anticipar un acuerdo extendido a todo el país, y así lo habría expresado en charlas con los principales dirigentes del partido que participan de las reuniones, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.
La posibilidad de confluir con el Gobierno sigue sobre la mesa, pero ya no alcanza con la continuidad de los encuentros para garantizar que las conversaciones desembocarán en una estrategia compartida para las próximas elecciones.
“Es la última oportunidad”, habían dicho fuentes del PRO cuando recién comenzaron las charlas. “Estamos lejos de un acuerdo”, dijeron desde el partido cuando se hizo la última reunión, a fines de septiembre. El propio Ritondo, ese día, declaró en esa línea.
Mauricio Macri, en el cumpleaños de su hija.La reforma política, en la mira
Las dudas también empezaron a trasladarse al Congreso, donde el proyecto de reforma política que impulsa el Gobierno amenaza con convertirse en una primera prueba concreta de la relación entre ambos espacios.
La iniciativa tiene como uno de sus ejes centrales la eliminación o la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un tema que obliga a los partidos a definir no sólo su posición institucional, sino también cómo imaginan la competencia electoral del año próximo.
En el Senado, el PRO podría votar en contra de la reforma, una postura que expondría las diferencias que persisten con la Casa Rosada pese a las conversaciones políticas. En Diputados, en cambio, el escenario todavía no está del todo definido y las posiciones no aparecen cerradas. Desde el macrismo siempre consideraron como una herramienta atractiva a las primarias, y fueron el partido que mayor uso le dieron.
Uno de los datos que genera atención dentro del oficialismo es la posición de Ritondo, jefe del bloque del PRO en la Cámara baja y uno de los dirigentes que participan de las conversaciones de la mesa política con La Libertad Avanza. Por ahora, tampoco garantiza que el macrismo vaya a acompañar la reforma política.
La suspensión de las PASO, en particular, podría modificar el escenario de negociación de las candidaturas y las herramientas con las que cuentan los partidos para dirimir sus diferencias internas, como vino sucediendo hasta 2023.
Ese punto es especialmente sensible para el PRO. Si el partido termina confluyendo electoralmente con LLA, deberá definir cómo se distribuyen los lugares en las listas y qué margen de autonomía conserva para sostener dirigentes propios. Si, por el contrario, no hay acuerdo, la eliminación o suspensión de las primarias también podría alterar las condiciones para competir por separado.
Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO.Foto: Federico López Claro.
La chance de una alternativa propia
La falta de avances en las negociaciones también reabre una discusión que el PRO había intentado mantener en un segundo plano: la posibilidad de competir con una candidatura presidencial propia en 2027.
Durante los últimos meses, el partido buscó sostener una relación pragmática con el Gobierno, con la expectativa de que las coincidencias en materia económica y política pudieran desembocar en un acuerdo electoral.
En ese escenario, la alternativa de presentar un candidato propio vuelve a aparecer como una opción que algunos sectores no descartan. Hernán Lacunza fue el primer anotado para dar esa pelea, sobre todo después de que se desactivara, al menos por ahora, una posible candidatura del propio Macri.
Del otro lado, una alianza nacional con LLA podría ofrecerle al PRO la posibilidad de conservar presencia legislativa y territorial dentro de una coalición con mayores posibilidades de disputar el poder, en caso de que Milei sea reelecto.


