El cheesecake es un postre clásico que lleva una base crocante con un relleno suave y cremoso. Su equilibrio entre el sabor ligeramente ácido del queso crema, el dulzor del azúcar y el toque de limón lo vuelve una opción ideal para acompañar el café o servir como broche de oro de una comida especial. ¡Manos a la obra!
Ingredientes
Para la base
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200 g de galletitas de vainilla.
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100 g de manteca derretida.
Para el relleno
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600 g de queso crema.
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180 g de azúcar.
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3 huevos.
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200 g de crema de leche.
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1 cucharada de esencia de vainilla.
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Ralladura de 1 limón.
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1 cucharada de jugo de limón.
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1 cucharada de harina o almidón de maíz.
Para decorar (opcional)
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Frutos rojos o frutillas frescas.
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Salsa de frutos rojos.

Paso a paso de la receta
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Triturar las galletitas hasta obtener migas finas. Mezclarlas con la manteca derretida hasta que toda la preparación quede húmeda. Distribuirla en la base de un molde desmontable de unos 22 centímetros de diámetro y presionar con una cuchara para formar una capa compacta.
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Llevar el molde a la heladera durante 15 a 20 minutos mientras se prepara el relleno. Para una base más firme, también se puede hornear durante 8 a 10 minutos a 180 °C y dejar enfriar antes de continuar.
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Colocar el queso crema a temperatura ambiente en un recipiente y batirlo con el azúcar hasta conseguir una preparación homogénea. Incorporar los huevos de a uno, mezclando después de cada agregado sin batir en exceso. Añadir la crema de leche, la vainilla, la ralladura y el jugo de limón, y finalmente la harina o el almidón de maíz.
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Verter el relleno sobre la base de galletitas y alisar la superficie con una espátula. Dar unos pequeños golpes al molde sobre la mesada para eliminar las burbujas de aire más grandes.
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Llevar a un horno precalentado a 160 °C durante aproximadamente 55 a 70 minutos. El cheesecake estará listo cuando los bordes se vean firmes y el centro conserve un leve movimiento al sacudir suavemente el molde. Si se dora demasiado la superficie, se puede cubrir de manera holgada con papel aluminio durante la cocción.
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Apagar el horno y dejar la puerta entreabierta durante unos 20 a 30 minutos para evitar un cambio brusco de temperatura. Después, retirar el molde y esperar a que el cheesecake alcance la temperatura ambiente.
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Llevar a la heladera durante al menos 6 horas, preferentemente toda la noche. Una vez frío y firme, desmoldar con cuidado y decorar con frutos rojos, frutillas o salsa de frutas antes de servir. ¡Y listo!


