Cargando cotizaciones…
● EN VIVO

La basura clandestina en Malargüe agrava los riesgos aluvionales

La preocupación no se limita a la contaminación del entorno. En zonas donde el agua puede descender con fuerza, arrastrando barro, piedras y sedimentos, los residuos abandonados representan un factor que puede complicar el drenaje y generar inconvenientes adicionales. A esto se suma el impacto de los basurales a cielo abierto, que deterioran el suelo, afectan el paisaje y favorecen la proliferación de plagas.

Disposición de residuos en Malargüe

Esta realidad, presente en numerosas localidades argentinas, fue abordada con la directora de Gestión Ambiental de Malargüe, Amalia Ramírez, quien recordó cuáles son los espacios habilitados para depositar residuos y advirtió sobre la reiteración de conductas irresponsables en distintos sectores del departamento.

La funcionaria explicó que el municipio cuenta con dos espacios destinados a recibir residuos urbanos y materiales específicos. El principal es la Cubierta Sanitaria, ubicada a unos siete kilómetros al sureste de la ciudad, único sitio habilitado para la disposición de residuos urbanos y asimilables.

El establecimiento funciona todos los días, de 6 a 20, y el servicio es gratuito para vecinos, comercios y empresas. Allí se reciben materiales que pueden recuperarse mediante la planta de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), mientras que los desechos que no pueden incorporarse a los procesos de reciclado se trasladan al sector de disposición final.

La Cubierta Sanitaria también recibe neumáticos fuera de uso, un tipo de residuo que con frecuencia termina abandonado en terrenos baldíos, espacios periféricos y otros sectores de las ciudades. Estos elementos requieren una disposición adecuada, aunque algunos pueden reutilizarse, por ejemplo, en establecimientos agrícolas y ganaderos para la construcción de determinados sectores de corrales.

El segundo espacio habilitado es la Escombrera Municipal, situada en la prolongación de calle Jorge Newbery, al este del radio urbano. Allí se reciben exclusivamente escombros limpios, es decir, restos provenientes de trabajos de construcción o demolición que no estén mezclados con basura domiciliaria ni otros desechos. Cuando existe esa combinación de materiales, deben trasladarse a la Cubierta Sanitaria.

Toneladas de basura retiradas de distintos sectores

Amalia Ramírez solicitó nuevamente la colaboración de los vecinos para mantener en condiciones los espacios públicos y naturales. La funcionaria recordó que existen lugares específicos para depositar los residuos y que su abandono en sitios no autorizados genera consecuencias ambientales y gastos que debe afrontar el municipio.

Durante julio y agosto, distintas áreas municipales realizaron operativos de limpieza en la periferia de Malargüe y en sectores donde se habían acumulado importantes cantidades de basura. Entre los lugares intervenidos se encuentran el Arroyo Pequenco, Desvío de Carga Pesada y las inmediaciones del trazado de la Línea de Alta Tensión.

Los trabajos permitieron retirar alrededor de 50 camionadas de residuos, equivalentes a unas 280 toneladas. El volumen de materiales trasladados refleja la magnitud del problema y el esfuerzo económico que demandan estas tareas, necesarias para recuperar espacios deteriorados por el arrojo clandestino.

Los operativos también incluyeron intervenciones en ingresos aluvionales utilizados ilegalmente como puntos de descarga de residuos.

El piedemonte y los cauces, zonas críticas

Uno de los aspectos que más preocupa a la Dirección de Gestión Ambiental es la presencia de basura en sectores del piedemonte, donde las características naturales del terreno y el escurrimiento del agua exigen especial atención.

En Malargüe, el riesgo aluvional está asociado a la posibilidad de que lluvias intensas o tormentas repentinas provoquen descargas de agua, barro, piedras y sedimentos por cauces naturales y sectores urbanos. Durante la última década se han registrado episodios que pusieron de manifiesto la importancia de mantener despejadas estas vías de escurrimiento, particularmente durante los meses de verano.

En este contexto, Amalia Ramírez remarcó la necesidad de conservar saneados los sectores de arroyo Pequenco y La Bebida, considerados áreas de amortiguación ecológica. Además de su valor natural, son espacios utilizados para actividades deportivas y recreativas y cuentan con establecimientos ganaderos en sus alrededores.

La acumulación de residuos en estos ambientes puede agravar los problemas durante las tormentas, especialmente si los materiales interfieren con el escurrimiento natural del agua. Por ese motivo, la funcionaria insistió en que arrojar basura en cauces y zonas de riesgo no es una conducta menor, sino una práctica que puede comprometer el ambiente y la seguridad de la población.

Sin embargo, pese a las tareas de limpieza, los recorridos de los inspectores ambientales permitieron comprobar que nuevamente se habían depositado residuos en algunos de los sectores recuperados.

Multas y sanciones por arrojar basura

Frente a la reiteración de estas prácticas, Amalia Ramírez recordó que la Ordenanza Municipal 1938/18 prohíbe arrojar o acumular residuos domiciliarios, industriales, escombros, áridos y restos de poda en lugares no habilitados. La normativa contempla multas económicas y los costos asociados al retiro y acarreo de los materiales.

Desde el área también se impulsan charlas informativas en distintos ámbitos para que los ciudadanos conozcan las disposiciones vigentes y las consecuencias de incumplirlas. Además, ante denuncias, la Dirección de Gestión Ambiental puede iniciar actuaciones de oficio, sin descartar las sanciones que correspondan en el marco del Código Contravencional. La prohibición de quemar residuos también forma parte de las disposiciones que se busca difundir, debido a los riesgos ambientales y sanitarios que genera esta práctica.

Otro dato señalado por la funcionaria es que buena parte de los arrojos clandestinos se realizan durante la noche, una circunstancia que dificulta la identificación de los responsables. Ante situaciones de este tipo, los vecinos pueden comunicarse con el 911 para dar aviso a la Policía de Mendoza.

La prevención del riesgo aluvional requiere obras, planificación y vigilancia, pero también responsabilidad ciudadana. Utilizar los sitios habilitados, evitar la formación de basurales clandestinos y denunciar las conductas ilegales son acciones necesarias para proteger los cauces, conservar el piedemonte y reducir los riesgos que las tormentas pueden representar para Malargüe.

Fuente

Artículos Relacionados

Volver al botón superior