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Cuál es el nuevo proyecto minero de cobre que Alfredo Cornejo mandó a la Legislatura

El Gobierno de Mendoza envió a la Legislatura provincial la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del Proyecto Cobre San Romeleo. Se trata de una iniciativa de pequeña escala que apunta a producir sulfato de cobre para uso agrícola.

La propuesta enviada por el gobernador Alfredo Cornejo ingresó a la Casa de las Leyes luego de que la Dirección de Minería y la Dirección de Gestión y Fiscalización Ambiental del Ministerio de Energía y Ambiente, completaran el procedimiento de evaluación de impacto ambiental y aprobaran la DIA correspondiente a la etapa de explotación minera metalífera.

Vale recordar que la legislación provincial exige la ratificación legislativa de la DIA para los proyectos de minería metalífera realizados en la provincia.

La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que el proyecto Cobre San Romeleo “completó las distintas instancias previstas en el procedimiento de evaluación ambiental, con la intervención de organismos técnicos, científicos, académicos, provinciales y municipales, y atravesó además una audiencia pública con una amplia participación ciudadana y más del 90% de las expresiones a favor del proyecto”. Asimismo, remarcó que la DIA incorpora las condiciones y obligaciones que deberán cumplirse durante las distintas etapas del proyecto.

La funcionaria indicó que se trata de “un proyecto de pequeña escala que además presenta una vinculación concreta con otra actividad productiva estratégica para Mendoza: busca generar en la provincia la materia prima necesaria para producir sulfato de cobre utilizado en la agricultura, particularmente en la vitivinicultura”.

De qué se trata el proyecto Cobre San Romeleo

El titular y proponente del proyecto es LABSA SA y su operación estará a cargo de AREX MINING S.A. El emprendimiento se localiza en el Puesto Aguas de Isaac, Quebrada de San Romeleo, distrito Río Barrancas, aproximadamente a 160 kilómetros al sur de la ciudad de Malargüe.

Se trata de una explotación minera de pequeña escala, con una capacidad prevista de procesamiento de 40 toneladas de mineral por día. De acuerdo con la información presentada por el proponente, el yacimiento cuenta con reservas estimadas en 257.000 toneladas, con una ley media de 1,29 % de cobre y un horizonte de explotación previsto de aproximadamente 20 años. La inversión estimada para su puesta en funcionamiento asciende a U$S 3 millones.

El proyecto contempla la extracción y procesamiento de mineral de cobre para obtener un producto que será utilizado como materia prima para la fabricación de sulfato de cobre y otros fungicidas de uso agrícola, incluidos aquellos utilizados en cultivos orgánicos.

El procesamiento se realizará mediante un sistema de disolución amoniacal en circuito cerrado, que permite recuperar y recircular los principales reactivos empleados en el proceso. De acuerdo con la documentación presentada, los gases generados son capturados, condensados y reutilizados para regenerar la solución lixiviante, reduciendo el consumo de reactivos y la generación de efluentes.

“Cobre San Romeleo demuestra que un proyecto minero de pequeña escala puede integrarse directamente con otras cadenas productivas de Mendoza. En este caso, se busca producir localmente la materia prima para la elaboración de sulfato de cobre utilizado por la vitivinicultura y otros cultivos, agregando valor a un recurso mineral provincial y generando actividad económica y contratación de servicios en Malargüe”, destacó el director de Minería, Jerónimo Shantal.

Obligaciones y controles

La DIA del proyecto San Romeleo establece como obligaciones para la empresa la presentación de una Línea de Base Ambiental, que contemple además protocolos para la protección de fauna; contar con un Plan de Monitoreo Ambiental sobre agua, suelo, aire, flora y fauna; implementar un Plan de Monitoreo Social y un Plan de Contingencias; y constituir una garantía suficiente para asegurar la recomposición de eventuales daños ambientales.

La protección del recurso hídrico ocupa un lugar central entre las condiciones establecidas. Previo a la construcción, la empresa deberá obtener el correspondiente permiso de uso de agua del Departamento General de Irrigación y presentar información e ingeniería vinculada con las instalaciones del proyecto, los sistemas de impermeabilización, el manejo de efluentes, el transporte de fluidos, el consumo y eventual reutilización de agua y la prevención de derrames.

La DIA exige además la presentación de la ingeniería correspondiente a las principales instalaciones del proyecto, incluidos el dique de colas, las escombreras y la pileta de mineral agotado, con sus respectivos sistemas de impermeabilización, drenaje y contención. También contempla estudios específicos sobre el potencial de lixiviación y movilidad de metales y su posible incidencia sobre el recurso hídrico.

Durante las etapas de construcción y explotación deberán ejecutarse los programas de monitoreo previstos sobre aguas superficiales y subterráneas, calidad del aire, suelos, flora y fauna, además de los controles de ruido y demás componentes ambientales contemplados en los planes aprobados. Asimismo, deberán mantenerse registros de los consumos de agua y cumplirse los planes de manejo de efluentes y de respuesta ante contingencias.



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