
La pregunta que más le hacen a Luis Caputo —y no solo a él— ya no pasa por cuánto va a crecer la economía este año, ni si esa mejora llegará al bolsillo de los sectores más castigados por el modelo libertario. No hay milagros a la vista. Los tiempos se acortaron y asoman otras urgencias. A los empresarios que operan en el país y a los que amagan con desembarcar desde el exterior los desvela una duda más de fondo: si Javier Milei será reelegido el año próximo o si el costo del ajuste y la falta de evidencias sobre el despegue fenomenal de la economía que prometía la Casa Rosada lo obligarán a hacer las valijas.
Los integrantes del ala política del Gabinete, acuciados por ese mismo interrogante, lo expresan de otro modo: lo que en verdad quieren saber los integrantes del establishment es si el kirchnerismo, en su versión más pura o con algún dirigente que insinúe un repentino cambio de piel, tiene alguna chance de regresar a Balcarce 50. Les gustaría que apareciera una tercera opción, pero eso es, precisamente, lo que busca impedir el oficialismo. Las voces libertarias más incisivas advierten que podrían sobrevenir meses vitales para la política y el relato, que serán los últimos antes del inicio del año electoral.
Javier Milei y Luis Caputo estuvieron juntos en Olivos el viernes y subieron una foto a las redes.Los funcionarios confían en que, puestos a elegir, los argentinos -aun los que perdieron capacidad de ingreso en estos años- no querrán volver al pasado. Toto Caputo sostiene que Milei arrasará en las urnas. Lo piensa, pero también lo necesita. Si el mercado interpretara que la reelección está en riesgo o, peor, que existe una posibilidad concreta del regreso del kirchnerismo, podría replegarse y afectar el rumbo.
El Banco Central toma recaudos. El Ministerio de Economía le dio el lunes un mayor poder de fuego a través de un canje de bonos en pesos a cambio de letras atadas al tipo de cambio por hasta 2.000 millones de dólares para que la entidad pueda, eventualmente, vender en el mercado y frenar las tensiones cambiarias. Hace tiempo que Milei y Caputo pretenden una suerte de blindaje frente a posibles corridas. Es una de las obsesiones que comparten el jefe de Estado y su ministro. Lo han charlado en reiteradas ocasiones.
Hay dos antecedentes que estremecen a Caputo: el primero viene de la época macrista, que él sufrió muy de cerca y que, para muchos dirigentes que integraron aquel proceso, marcó el principio del fin, en abril y mayo de 2018; el otro precedente es de esta era y formó parte del momento más dramático de la administración, a la que salvó una intervención explícita e inédita de Estados Unidos en medio del proceso electoral.
En la intimidad de la Residencia de Olivos creen que la oposición trabaja para desestabilizar al Gobierno y consideran que el mercado y la cotización del dólar son fuente de inspiración y contubernios. “Lo intentaron el año pasado y fracasaron -dicen en el Ejecutivo-. Pero lo van a querer hacer de nuevo”.
Santiago Bausili y Patricia Bullrich, en el Cngreso.Foto:Federico Lopez Claro.La desconfianza, social y en los mercados, persiste. La popularidad del Presidente entró hace ya tiempo en zona de penumbras y su estilo provocador, desafiante y, para algunos, indomable, no ayuda. La cadena nacional sobre el cambio de posición argentino acerca de la soberanía de las Islas Malvinas irrumpió en la agenda y pareció recuperar la iniciativa, en especial, después de aquel encierro de Milei en la Quinta presidencial de 45 días que disparó versiones muy alocadas, aunque sin ningún fundamento empírico.
El Gobierno buscará explotar el recurso malvinero durante varias semanas, pero, como planteó Patricia Bullrich en la reunión del Gabinete del lunes -algo que no le causó mucha gracia a Milei, pese a que lo disimuló- una cosa son las Malvinas y, otra, las necesidades económicas de una buena parte de la población.
Las deliberaciones informales dentro del Gabinete buscan abordar las mismas dudas que desvelan al establishment. Son, en buena medida, los interrogantes que inquietan al ala más pragmática del oficialismo. O a la que ostenta mayor recorrido político.
Milei desecha los comentarios que alertan sobre el descontento social. Y no quiere que le planteen un cambio de reglas, por más mínimas que sean, para reactivar el consumo. Ha detectado en los diarios, incluso, que funcionarios de su misma administración dejan trascender conceptos que no están del todo en línea con lo que él proclama. Nada puede enojarlo más. “Si llego a ver que hay voceros que me contradicen, los rajo”, advirtió frente a los ministros. Luego, pidió colaboración en el combate contra el periodismo. Esa pelea no cesa ni cesará. Milei hace un culto de ello.
La baja de la inflación es el caballito de batalla del Gobierno. Marcó 1,7% en agosto. Fotos Emmanuel Fernández El primer mandatario celebró el jueves la baja de la inflación. El Indec determinó que en agosto los precios subieron 1,7%, el indicador más bajo en 14 meses, lo que establece un 21,3% de subas en los primeros ocho meses de 2026 y de 33,5% en la medición interanual. Es un logro trascendente: Milei heredó 211% del tridente Alberto Fernández-Cristina Kirchner-Sergio Massa y los economistas alertaban por entonces sobre el peligro de una hiperinflación que llevara a la Argentina a una gran crisis.
Pero, como diría Milei citando al economista Milton Friedman, no existe hay tal cosa como un almuerzo gratis. El ajuste del gasto y la apertura de la economía trajeron aparejados otros problemas. Dos días antes de difundir el dato inflacionario, el Indec reveló que se agrava la crisis en la construcción y la industria. La baja en el primer sector fue de 4,5% respecto a igual mes del año pasado y del 4,6% contra junio de este año. El índice de la producción industrial bajó 4,9% respecto de julio de 2025 y obtuvo una pérdida del 5% contra junio del año actual.
La cantidad de empleadores volvió a caer en junio. Según la consultora CEPA, que recopiló los datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajos, el total de empresas pasó de 512.357 a 481.015. Otro dato de la semana: la canasta básica subió 2,6% en agosto por el impacto de los alimentos. Una familia tipo necesitó el mes anterior, para no ser pobre, ingresos por 1.605.497 pesos. Eso explica, según los especialistas, por qué crece la mora. Aunque le restó importancia, hasta el FMI tuvo que hablar esta semana de los morosos.
En banquero Jorge Brito se abrazó con la ex ministra de Alberto Fernández, Victoria Tolosa Paz.La oposición se subió al tema hace tiempo y el martes logró una victoria en la Cámara de Diputados, donde logró reunir el número de legisladores para sesionar al otro día en favor de un cronograma para discutir proyectos sobre morosidad y la prórroga de la Emergencia en Discapacidad. Varios de los que trabajaron en las sombras para que eso ocurriera se encontraron ese mismo día en el homenaje a José Manuel de la Sota.
Allí estuvieron el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y su antecesor Juan Schiaretti; el exministro Massa, el porteño Juan Manuel Olmos, el kicillofista Carlos Bianco; el exjuez de la Corte Juan Carlos Maqueda; la diputada y ex ministra de Alberto Fernández, Victoria Tolosa Paz; el senador por Santiago del Estero, Gerardo Zamora; y el banquero Jorge Brito, que se dio un abrazo con Massa o, mejor dicho, que fue abrazado efusivamente por Massa. “¿Cómo era la canción? Todos unidos triunfaremos”, se reía uno de los presentes. Lindo dilema para Brito, que amenaza con dar el salto a la política y al que sus asesores, como primera premisa, le dicen: “Cualquier cosa menos el peronismo”.
A la cita faltó Kicillof. El gobernador luce más desconfiado que de costumbre. Piensa mucho antes de asistir a una actividad así. Cristina y Máximo Kirchner trabajan para marginarlo de la competencia presidencial del año próximo. La ex presidenta hizo una presentación por su condena en la comisión de derechos humanos de la ONU y aguarda novedades para octubre. Si recibiera un mínimo guiño, podría coquetear con una precandidatura. Hay sectores del mismo peronismo que lo consideran un delirio. Pero Máximo ya avisó que está en su mente. El rencor que el diputado le tiene a Kicillof le nubla la vista con demasiada frecuencia.
El acto en homenaje a José Manuel de la Sota reunió a Gerardo Zamora, Sergio Massa y Juan Manuel Olmos, entre otros.Pero no es solo eso. El abogado español de Cristina, Javier Borrego, que fue incorporado al equipo de Carlos Beraldi junto al jurista brasileño Rafael Valim, les ha dicho a los Kirchner que podría existir una ventana para una postulación. Que la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos -como parte de la condena a seis años de prisión por corrupción- no le impediría presentarse en unas primarias.
Los K más fanáticos lo celebran.



