
El diputado nacional Álvaro Martínez (La Libertad Avanza) impulsa un proyecto de ley para actualizar la distribución de bancas en el Congreso de la Nación según los datos censales. De aprobarse la iniciativa, Mendoza pasaría a contar con 12 diputados nacionales -actualmente tiene 10-, corrigiendo una subrepresentación histórica en el Poder Legislativo.
La propuesta impulsada por el legislador mendocino plantea derogar el régimen vigente e imponer una nueva base poblacional (la provincia supera los 2 millones de habitantes).
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Los fundamentos del proyecto del lujanino remarcan que el artículo 45 de la Carta Magna establece que la Cámara de Diputados se compone de representantes elegidos directamente por el pueblo en proporción a su población. La norma constitucional fija que, tras la realización de cada censo nacional, el Congreso debe actualizar la representación proporcional a los habitantes. Según sostiene el texto, este mandato no se ha visto reflejado adecuadamente en la representación legislativa tras los censos.
Además, la iniciativa cuestiona que el reparto actual responda al Decreto/Ley 22.847 de 1983, junto con el Decreto/Ley 19.862, dictados durante el último gobierno militar. De acuerdo con los considerandos, estas normativas violentaron el espíritu constitucional al repartir bancas de manera deliberada y arbitraria a favor de distritos con menor número de electores. Por este motivo, el proyecto exige la derogación explícita de la Ley de Convocatoria Electoral N° 22.84768.
En la argumentación se resaltan las desigualdades del sistema vigente. Se cita el caso de la provincia de Tierra del Fuego, que al concentrar el 0,3% de la población nacional, ostenta el 1,95% de la representación en la Cámara Baja.
En tanto que se esgrime que existe un perjuicio a provincias con mayor población. Distritos de mayor volumen demográfico como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza sufrieron una pérdida relativa de representación en relación con su crecimiento poblacional real.
Martínez advierte que la legislación vigente adicionó bancas por sobre lo correspondiente constitucionalmente para “suavizar” diferencias, lo que generó una “distorsión”.
Para subsanar el desfase demográfico, la propuesta del libertario establece en su artículo 1º la elección de un diputado nacional por cada 210.000 habitantes (o fracción no menor a 105.000) con arreglo al último censo nacional. Asimismo, el texto fija topes distributivos para evitar desequilibrios extremos.
En ese orden, la iniciativa sí menciona un piso y un techo. Ningún distrito electoral podrá contar con menos de 3 diputados ni superar los 80. Las bancas restantes tras aplicar los máximos y mínimos se repartirán mediante una fórmula matemática entre los distritos que alcancen el mínimo poblacional.



