
El gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, se refirió al papel que juegan las provincias en el sostén del modelo del Poder Ejecutivo. Lo hizo durante la tercera jornada del ciclo Democracia & Desarrollo, organizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) bajo la consigna “Ampliando fronteras competitivas: Infraestructura para el desarrollo”, donde defendió la postura de los mandatarios aliados que garantizan el rumbo económico impuesto por el presidente Javier Milei, aunque con una indirecta de por medio.
Cornejo compartió la mesa “Desafíos y oportunidades para las provincias” junto a sus pares de Chubut (Ignacio Torres), Corrientes (Juan Pablo Valdés), Neuquén (Rolando Figueroa) y Salta (Gustavo Sáenz). En ese marco, explicó cómo Mendoza avanzó en acuerdos con la Nación para intervenir corredores viales de jurisdicción federal utilizando fondos propios.
A la hora de hacer balance sobre la gobernabilidad, el mandatario mendocino sacó pecho por el grupo de mandatarios que viene acompañando las iniciativas de Casa Rosada y remarcó que ese sostén va mucho más allá de un voto favorable en el Congreso. “El aporte de los gobernadores ha sido una gran contribución”, aseveró, detallando que el respaldo incluyó acciones institucionales y gestiones en misiones diplomáticas para transmitir previsibilidad a los inversores internacionales.
En esa línea, Cornejo salió al cruce de las miradas críticas que reducen la alianza táctica a un intercambio transaccional de recursos entre las partes. Con una cuota de ironía, soltó: “Parece que es un toma y daca de los gobernadores cuando, en realidad, este Gobierno tiene poco toma y daca. Tiene más toma que daca”. De inmediato, aclaró que la tarea desempeñada por los jefes provinciales representa un aporte genuino a “la estabilidad y a la solvencia institucional del proceso de reforma económica”. En otro tramo de su alocución había sostenido que “sacarle un mango a Nación es durísimo”.

Consultado sobre el impacto del próximo calendario electoral de 2027 en la marcha de la economía, el gobernador enfatizó que la Argentina debe madurar un consenso de Estado que trascienda los nombres propios. “Al país que aspiro es al que no dependamos de una persona, sino de un acuerdo amplio, profundo, sobre algunos temas básicos, como la estabilidad macro, por ejemplo, y venga quien venga, eso ocurre”, argumentó, instando a replicar la conducta de otros países de la región.
Si bien reconoció la validez del equilibrio fiscal logrado por la Casa Rosada, advirtió que el superávit por sí solo no garantiza el desarrollo a largo plazo: “No vamos a crecer sin financiamiento, y no vamos a crecer solo con el equilibrio fiscal; es condición sine qua non, pero no suficiente”, planteó.
El respaldo de Cornejo al rumbo nacional le da continuidad a sus definiciones de la semana pasada en el Forbes Argentina Mining Summit, donde vaticinó abiertamente la reelección de Javier Milei e instó a no cambiar el rumbo. En aquella oportunidad, el jefe del Ejecutivo provincial había asegurado: “No soy el oráculo, pero en 2025 la sociedad me dio una buena señal. Creo que (Milei) reelige. Hay una parte de los aliados que estamos dispuestos a poner el cuerpo en esa tarea”.



