
El CEO de OpenAI reconoció que esperaba una transformación mucho más rápida de la economía y del sector tecnológico tras el lanzamiento de GPT-4 en 2023. Ahora atribuye parte de la demora a la “inercia” de empresas y consumidores y cuestionó a la industria por no haber explicado bien los beneficios de la tecnología.

Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció que realizó un pronóstico equivocado sobre la velocidad con la que la inteligencia artificial iba a transformar la economía. En una reciente entrevista, admitió que esperaba que el lanzamiento de GPT-4, en 2023, generara rápidamente una disrupción profunda en el negocio del software y modificara la manera en que las empresas trabajan.
“Estaba equivocado” respecto de la velocidad del proceso, reconoció Altman. Según explicó, uno de los principales obstáculos no estuvo necesariamente en la capacidad de la tecnología, sino en la dificultad de las personas y las compañías para modificar sus hábitos.
El ejecutivo describió esta situación como una suerte de “inercia económica”: empresas que continúan comprando productos de los mismos proveedores, trabajadores que siguen utilizando las mismas herramientas y consumidores que mantienen sus formas habituales de hacer las cosas.
Una revolución que avanza más lento de lo esperado
La expectativa dentro de la industria tecnológica era que los grandes modelos de lenguaje aceleraran rápidamente la transformación de numerosos sectores. Altman reconoció que esperaba que, después de GPT-4, el negocio del software quedara “en juego” mucho antes de lo que finalmente ocurrió.
Sin embargo, la adopción de herramientas de inteligencia artificial avanzó de manera más gradual. Para Altman, esta demora podría incluso tener un aspecto positivo: una transición más lenta permitiría que empresas y trabajadores tengan más tiempo para adaptarse a los cambios que introduce la tecnología.
La admisión se produce en un momento en el que la industria atraviesa un debate creciente sobre el ritmo real de incorporación de la IA a la economía. Mientras las compañías tecnológicas continúan realizando fuertes inversiones en infraestructura y capacidad de cómputo, la adopción efectiva por parte de empresas y usuarios no siempre avanza al mismo ritmo.
Altman también cuestionó el discurso sobre la IA
El CEO de OpenAI también hizo una autocrítica sobre la manera en que la industria comunicó el avance de la inteligencia artificial. Según Altman, quienes desarrollan estas tecnologías contribuyeron a generar una imagen demasiado negativa al insistir en escenarios extremos: desde la posibilidad de que la IA destruya a la humanidad hasta predicciones de una desaparición masiva de puestos de trabajo en el corto plazo.
El ejecutivo sostuvo que la industria no explicó suficientemente qué beneficios puede generar la IA ni de qué manera podrían reducirse sus riesgos. También cuestionó que el debate se haya concentrado tanto en las amenazas futuras y no en la posibilidad de que la tecnología otorgue a las personas mayores niveles de poder y libertad.
El desafío para OpenAI
La declaración de Altman llega mientras OpenAI y otras grandes compañías tecnológicas destinan cifras millonarias al desarrollo de inteligencia artificial. Windows Central señala que OpenAI enfrenta compromisos de inversión de gran magnitud y fuertes gastos asociados al cómputo necesario para entrenar y operar sus modelos.
El reconocimiento de Altman plantea así una pregunta central para la industria: ¿la inteligencia artificial está avanzando más lentamente porque las empresas y los consumidores se resisten a cambiar, o porque su capacidad de transformar los negocios fue sobreestimada?
Por ahora, el CEO de OpenAI se inclina por la primera explicación. La tecnología, sostiene, sigue avanzando, pero la economía y las personas necesitan mucho más tiempo del que él mismo había calculado para incorporarla.



