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Solo 3 de cada 10 adolescentes se sienten seguros manejando su plata y buscan enseñarles finanzas

El 80% de los adolescentes considera que la educación financiera es fundamental para su futuro, pero solo tres de cada diez se sienten seguros al manejar su propio dinero. Así lo reveló un estudio de Junior Achievement y el Centro de Evaluación de Políticas Basadas en la Evidencia de la Universidad Torcuato Di Tella, que también encontró que el 78% de los jóvenes intenta ahorrar, aunque apenas la mitad lo logra.

Frente a este panorama, en Mendoza esa conversación busca llegar también a las aulas. Junior Achievement y el Ministerio de Educación, Cultura, Infancias y DGE impulsaron una capacitación para docentes que otorga puntaje y que apunta a incorporar herramientas de educación financiera en las escuelas.

Pero, realmente qué significa enseñar finanzas a un adolescente, para quienes trabajan sobre el tema, está bastante lejos de convertir a los estudiantes en especialistas en inversiones.

Virginia Murgo, coach financiera, consideró que la educación financiera debería comenzar desde edades tempranas porque la relación con el dinero también se construye a partir de lo que los chicos ven y escuchan en sus casas.

“El dinero tiene una significación diferente para cada una de las personas”, explicó.

Puede ser una herramienta para vivir bien, pero también puede estar asociado con problemas, miedo o sufrimiento. Esas ideas, señaló, se incorporan durante años y pueden condicionar la forma en que una persona toma decisiones económicas.

Por eso, para Murgo, hablar de dinero con los chicos no debería ser un tema reservado para cuando llegan a la adolescencia o consiguen su primer trabajo.

Hacer visible lo invisible

Para un chico, apoyar el celular en un posnet y salir de un comercio con una compra puede parecer casi mágico. No ve billetes, no entrega efectivo y tampoco ve cómo se descuenta el dinero.

Esa escena cotidiana puede ser también el primer contacto con una idea que después atravesará buena parte de su vida: cuánto tiene, cuánto puede gastar y qué decisiones puede tomar con su dinero.

“Los chicos hoy ven que apoyamos un plástico o el celular en el posnet y mágicamente nos llevamos cosas”, señaló Murgo.

La propuesta es hacer visible aquello que para ellos resulta invisible: mostrarles el saldo de una cuenta o de una billetera virtual y explicarles que ese número cambia cada vez que se realiza una compra.

“Cuando compro la zapatilla, este número baja. Si llega a cero, no hay más”, ejemplificó.

El rol de la familia

La familia también ocupa un lugar central en ese aprendizaje. Frases como “no tengo plata”, “la plata no crece en los árboles” o “después vemos” forman parte de las primeras ideas que los chicos construyen alrededor del dinero.

Para Murgo, no se trata de ocultar las dificultades económicas, sino de empezar a hablar del tema y enseñar a pensar en alternativas.

Incluso planteó que, alrededor de los 13 años, los adolescentes pueden comenzar a administrar su propio dinero con autorización y acompañamiento familiar. La intención es que puedan adquirir experiencia antes de enfrentarse solos a decisiones más complejas.

“Educar financieramente a los niños no es prepararlos para que sean lobos de la bolsa; es darles la libertad de elegir su futuro sin que el dinero sea un factor de angustia”, señaló.

La autonomía que da saber de finanzas

La mirada cambia cuando se incorpora la posibilidad de proyectar ese conocimiento hacia la vida adulta.

Para Agustina Lencioni, licenciada en Ciencias Económicas e integrante de JCI (Cámara Junior Internacional), una organización sin fines de lucro que trabaja con jóvenes en liderazgo y emprendimiento, enseñar finanzas no debería reducirse a explicar cómo hacer un presupuesto.

“Creo que la formación financiera da autonomía”, afirmó.

Para ella, conocer desde joven conceptos como ahorro, inversión, intereses, inflación, deuda, costo de oportunidad e interés compuesto puede ampliar las posibilidades que tendrá una persona en el futuro.

“La diferencia está en poder decidir con información y no solamente como respuesta a una urgencia”, explicó a El Sol.

Además, explicó que cuando esto se enseña, se le está dando a los chicos la posibilidad de armar un proyecto de vida y no solo administrar mejor su dinero.

Ese aprendizaje también puede resultar determinante para quienes decidan emprender.

Lencioni dijo que existe una relación directa entre educación financiera, emprendimiento y generación de empleo. Para que un proyecto pueda convertirse en una fuente de ingresos, primero debe ser sostenible.

Eso implica conocer los costos, establecer precios, administrar el flujo de caja y comprender cuándo puede ser conveniente asumir una deuda.

Uno de los errores más frecuentes, indicó, es mezclar las finanzas personales con las del emprendimiento. También aparece la falta de registros, la subestimación de costos y la confusión entre facturación y ganancias.

“Facturar no significa ganar dinero”, explicó.

Un emprendimiento puede tener ventas y, al mismo tiempo, enfrentar problemas si tiene costos elevados, cobra a plazos demasiado largos o parte de sus clientes finalmente no paga.

Por eso, la educación financiera puede convertirse en una herramienta que acompañe a los jóvenes no solo cuando administran un sueldo, sino también cuando buscan generar sus propios ingresos.

“No hace falta ser economistas para emprender, pero los conceptos económicos financieros no deberían ser una limitación para el momento de emprender, una barrera para ingresar, sino una herramienta para escalarlo”, sostuvo Lencioni.

Una discusión que ya había llegado a la Legislatura

La incorporación de estos conocimientos a la educación mendocina tampoco es algo nuevo. En el 2022, el entonces senador Gabriel Pradines presentó junto a otros legisladores del PRO un proyecto para incorporar la educación económico-financiera en los establecimientos educativos de Mendoza.

La iniciativa buscaba que los estudiantes incorporaran desde la escuela herramientas vinculadas con el manejo del dinero y las finanzas personales. El proyecto contemplaba contenidos relacionados con moneda, precio, ahorro, presupuesto, inversiones y prevención de fraudes, entre otros aspectos.

La iniciativa no se convirtió en ley, pero el debate sobre la necesidad de incorporar estos conocimientos al sistema educativo continuó en la provincia. Mientras tanto, la Dirección General de Escuelas avanzó con programas y capacitaciones vinculados a la educación financiera.

Ahora, el acuerdo entre Junior Achievement y el Ministerio de Educación, Cultura, Infancias y DGE sumó una nueva instancia: los docentes que realicen la formación “Enseñar finanzas” podrán acreditar puntaje docente.

Las próximas cohortes comenzarán el 24 de agosto, el 14 de septiembre y el 5 de octubre. En ediciones anteriores, la capacitación alcanzó a 75 docentes de Mendoza.

El objetivo es que los educadores puedan llevar al aula herramientas relacionadas con ahorro, inversión, presupuesto y planificación económica, pero también situaciones concretas que forman parte de la vida cotidiana.

Porque aprender sobre dinero no necesariamente significa saber qué hacer con una inversión o entender el funcionamiento de un mercado financiero. También puede significar algo tan simple como saber cuánto queda después de una compra, comprender por qué una deuda tiene un costo o aprender a separar una necesidad de un deseo.

Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/solo-3-de-cada-10-adolescentes-se-sienten-seguros-manejando-su-plata-y-buscan-ensenarles-finanzas/


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