
El proyecto de ley por la violencia vicaria, entendida como aquella en la que un agresor busca dañar a una mujer a través de sus seres queridos, especialmente de sus hijos, volvió a quedar sobre la mesa en los últimos días y organizaciones ponen el foco en las “madres desesperadas y niños separados”.
La problemática no cuenta con una tipificación específica en el Código Penal, mientras que los proyectos para establecer un marco legal propio se encuentran actualmente en debate en la Cámara de Diputados.
El tema volvió a cobrar relevancia a partir del primer aniversario del crimen de Joaquín Ruffo, el niño de ocho años asesinado por su padre, Alejandro Ruffo, quien meses después se quitó la vida en la cárcel. El hombre había confesado que mató a su hijo para “mandarle un mensaje a la mamá”, luego de que Natalia Ciak le comunicara su decisión de divorciarse.
En ese contexto, organizaciones que trabajan sobre la problemática realizaron una movilización en distintos puntos del país para reclamar la aprobación de la denominada Ley Joaquín, además de buscar visibilizar una forma de violencia que, según advierten, puede utilizar a los hijos como instrumento para dañar psicológicamente a las madres.
“La violencia vicaria es aquella que tiene como objetivo seguir dañando a la mujer a través de sus seres queridos, especialmente de sus hijas e hijos”, señalaron desde el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria Argentina. La organización también describió un escenario de “madres desesperadas” y “niños y niñas separados de sus figuras de apego”, al advertir que existen infancias atravesadas por decisiones que muchas veces no escuchan su voz ni consideran su sufrimiento.
“Creíamos que eran casos aislados, pero los mensajes siguieron llegando. Desde cada rincón del país”, plantearon, al tiempo que remarcaron: “Detrás de cada punto del mapa hay una historia real”.
En paralelo, los últimos datos disponibles de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación permiten observar distintas situaciones de violencia doméstica que involucran a niñas, niños y adolescentes, aunque no constituyen un registro específico de violencia vicaria.
Durante 2025, la OVD registró 4.207 situaciones evaluadas por sus equipos interdisciplinarios que afectaron a niñas, niños y adolescentes. En el 81% de los casos, el vínculo entre las personas afectadas y las denunciadas era filial.
El informe también indicó que hubo 87 niñas, niños y adolescentes mencionados como sujetos activos de violencia en las presentaciones realizadas ante la OVD durante ese año, equivalentes al 0,84% de las 10.280 personas denunciadas. Se trató de adolescentes de entre 13 y 17 años, en su mayoría varones, con un 72%.
Del total de esas presentaciones, el 34% correspondió a hechos de violencia física o sexual en vínculos de noviazgo, mayoritariamente entre adolescentes; el 33% estuvo relacionado con hechos asociados al consumo problemático de sustancias psicoactivas o a problemáticas de salud mental de los menores; el 18% correspondió a otros hechos de violencia familiar y el 15% restante a comportamientos que afectaban la integridad sexual de otros niños, niñas y adolescentes.
En las situaciones vinculadas con noviazgos, seis de cada diez presentaciones fueron realizadas por terceras personas, principalmente madres o padres de las personas afectadas. En tanto, las situaciones asociadas al consumo problemático de sustancias o a problemáticas de salud mental fueron denunciadas por familiares convivientes, mayoritariamente madres, y en ocho de cada diez casos se solicitó internación y/o tratamiento.
Para las organizaciones que reclaman una legislación específica, la identificación de las distintas formas de violencia resulta clave para intervenir antes de que las consecuencias se profundicen.
“No todas las violencias son iguales. Reconocer sus características permite prevenirlas, atender a las víctimas y actuar de manera oportuna”, sostuvieron, y agregaron: “Nombrar las violencias no divide; permite comprenderlas para combatirlas mejor”.
En esa línea, el Frente Nacional contra Violencia Vicaria Argentina reclama una ley específica porque, según plantea, “la violencia vicaria existe”, sus consecuencias “son reales” y “el tiempo de la infancia no espera”.
Los proyectos para abordar la problemática se encuentran actualmente en instancia de debate en comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación, luego del inicio de reuniones informativas en un plenario de comisiones, aunque todavía no cuentan con sanción parlamentaria definitiva.
La discusión legislativa incluye iniciativas que buscan incorporar herramientas específicas para abordar este tipo de violencia y establecer mecanismos de protección para las mujeres y los niños, niñas y adolescentes afectados.
La demanda de las organizaciones se concentra así en que la problemática sea reconocida dentro del marco legal y judicial, con el objetivo de evitar que situaciones de violencia sean interpretadas únicamente como conflictos entre adultos.
“La conversación nunca debería centrarse en proteger reputaciones, sino en prevenir, reconocer y erradicar la violencia”, plantearon, al tiempo que remarcaron que “cuando la prioridad es defender la imagen de quienes no ejercen violencia, en lugar de enfrentar a quienes sí la ejercen, el problema deja de ser la violencia y se convierte en la incomodidad de hablar de ella”.
“Así como un diagnóstico correcto puede salvar una vida, identificar correctamente una forma de violencia puede cambiar una historia”, concluyeron.
NA
Relacionado
Views: 0



