Crimen de “El Guata” en Guaymallén: confirmaron que recibió siete balazos calibre 22

Un ajuste de cuentas. Esa es, por ahora, la principal hipótesis que manejan los investigadores tras el crimen ocurrido en la madrugada del domingo en Guaymallén, donde un hombre de 34 años fue ejecutado de siete balazos calibre 22 en plena vía pública.

La víctima, Gustavo Adolfo Pérez Álvarez, era conocida en el ambiente delictivo bajo el alias de “El Guata” y contaba con un frondoso prontuario.

El cuerpo fue encontrado alrededor de las 3 de la madrugada por efectivos de la Subcomisaría Campos, que realizaban tareas de patrullaje por calle Servet. Al llegar a la intersección con Correa Saá, los uniformados advirtieron que un hombre yacía sobre el asfalto, sin signos vitales.

Personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) se hizo presente en el lugar y confirmó el fallecimiento. En esa primera inspección, los profesionales habían detectado a simple vista dos orificios de bala en el tórax. Sin embargo, el examen pormenorizado posterior modificó por completo ese panorama inicial.



Siete impactos y un dato clave en la ropa

Según fuentes vinculadas a la causa, los peritos de Policía Científica detectaron siete impactos de arma de fuego con orificios de entrada y sin salida, distribuidos en distintas partes del cuerpo de la víctima. El hallazgo modificó la hipótesis inicial y consolidó la idea de un ataque deliberado y de extrema violencia.

A eso se sumó un elemento que quedó incorporado al expediente judicial: entre las prendas que vestía Pérez Álvarez se hallaron restos plúmbeos compatibles con proyectiles calibre 22, lo que orienta a los investigadores respecto del arma utilizada en el ataque.

Quién era “El Guata”

La víctima era conocida en el ambiente delictivo bajo el alias de “El Guata” y registraba varios antecedentes penales. Entre ellos figuran causas por robo simple en 2011 y 2026, robo simple en grado de tentativa en 2026, hurto en grado de tentativa en 2025 y hurto simple en grado de tentativa en 2024.

Ese historial es uno de los puntos que los pesquisas analizan para reconstruir posibles motivaciones detrás del homicidio y determinar si el ataque tuvo relación con vínculos previos de la víctima.

Sin cámaras, pero con un posible testigo

En la escena trabajaron de manera coordinada personal de Homicidios, Policía Científica, el Grupo TEM y efectivos de la jurisdicción. Una de las complicaciones que enfrentan los investigadores es la ausencia de cámaras de seguridad en las inmediaciones del lugar del crimen, lo que dificulta la reconstrucción de los movimientos previos y posteriores al ataque.

No obstante, por disposición judicial, un posible testigo fue trasladado a sede judicial para prestar declaración y aportar datos que permitan avanzar en la pesquisa.

La causa quedó a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien dispuso una serie de medidas para esclarecer el hecho e identificar a los responsables.

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