Crónicas Menducas: Enrique Gaviola, el científico visionario

Roberto Suarez

Los mendocinos debemos recordar siempre y sobre todo para que las nuevas generaciones se interesen que en la provincia tuvimos uno de los más importantes orgullo, un científico con prestigio internacional y una trayectoria ejemplar, Ramón Enrique Gaviola.

Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro, junto a Marisa Velazco Aldao, bibliotecaria, hicieron conocer una libreta universitaria de Enrique Gaviola, destacado científico y astrónomo argentino. La libreta está firmada por 3 premios Nobel entre ellos Einstein, la misma se mantiene a resguardo por su fragilidad. Los boletines de Enrique Gaviola están entre los tesoros más preciados del Archivo Histórico de la Biblioteca Leo Falicov, en el Centro Atómico Bariloche y el Instituto Balseiro.

Guido Ramón Enrique Gaviola nació en Rivadavia, Mendoza, el 31 de agosto de 1900 y murió, olvidado, en nuestra ciudad, el 7 de agosto de 1989. Estudió su secundario en el Colegio Nacional. Se recibió en la Universidad de La Plata de agrimensor, viajó a Alemania a ampliar sus conocimientos en el campo de la física, junto a los científicos más encumbrados de la época Max Planck, Max Born y Albert Einstein. Damos datos para valorar tamaña compañía:

Max Planck: físico alemán considerado el creador de la Teoría Cuántica, galardonado en 1918 con el Premio Nobel de Física. Max Born: físico alemán que recibió el Premio Nobel de Física en 1954.



Albert Einstein: El más. Conocido por sus aportes a la humanidad, pero recordemos que está considerado el científico más importante del siglo XX, que fue el creador de la Teoría de la Relatividad General y que fue Premio Nobel de Física.

GAVIOLA, Enrique – Secretaria de Ciencia y Tecnología – Gobierno de Córdoba
Enrique Gaviola

Tal vez esto nos ayude a entender la trascendencia de nuestro Enrique Gaviola. Eran sus maestros, sus compañeros de estudios, sus colegas, tamaños cerebros por los cuales la humanidad creció hacia una nueva etapa. Es más, todos esos grandes científicos lo consultaban sobre cuestiones de la ciencia y de la vida.

Cuando Enrique se recibió en Berlín en 1929 le pidió a su amigo Albert Einstein que intercediera ante la Fundación Rockefeller a los efectos de conseguir una beca para trabajar en el International Education Board de Baltimore. Sin embargo, el reglamento de la beca no tenía en cuenta a científicos sudamericanos. Era solo para estadounidenses y europeos. Albert montó en cólera y envió una carta airada, tremenda, reclamando más apertura. Lo logró. Fue entonces Enrique el primer científico del Hemisferio Sur en trabajar en tan ilustre institución. En ella colaboró con otro notable de la ciencia, Robert Wood, el Físico estadounidense galardonado con medalla de la Academia Nacional de Ciencia de Estados Unidos, en 1940.

Entre 1928 y 1929 trabaja como físico asistente del Departamento de Magnetismo Terrestre en el Carnegie Institute of Washington. Fueron fundamentales sus estudios para el proyecto del primer acelerador de partículas, antecedente válido, del Gran Colisionador de Hadrones que nos sigue sorprendiendo con sus descubrimientos desde Ginebra, Suiza.

En la misma época publica un trabajo experimental sobre emisión atómica estimulada que es el primer paso de lo que hoy conocemos como Rayo Láser. Son considerados muy valiosos sus trabajos sobre espectrometría y fluorescencia. Construyó un fluorómetro que dio origen a los estudios hidrodinámicos de las proteínas.

Enrique volvía a la Argentina cuando sus investigaciones se lo permitía, pero en 1931 decidió radicarse definitivamente en su país. Fue designado Director del Observatorio Astronómico de Córdoba y asumió el dictado de cátedras en las Universidades de Buenos Aires y La Plata. En esa época participó en la creación del Instituto de Física de Bariloche, que hoy conocemos como Instituto Balseiro, y también en los primeros peldaños del actual Conicet. Bajo la dirección de Gaviola el Observatorio de Córdoba se transformó en un centro científico de primer orden a nivel mundial, con el diseño y la construcción de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, inaugurada en 1942. Allí se formaron hombres prominentes de la ciencia en la Argentina, Mario Bunge, Ernesto Sábato y José Antonio Balseiro.

Enrique Gaviola, a 125 años del nacimiento del padre de la física y la astronomía modernas en el país
Enrique Gaviola

Como podrá deducirse, Enrique miraba para los dos lados, para el lado de la física de lo pequeño, de los átomos, y también para la física de lo enorme, el universo. En 1935 lo convocan de Estados Unidos para colaborar con el grupo que estaba construyendo los espejos del telescopio del Observatorio de Monte Wilson, en California. Entre sus muchas ocupaciones creó un novedoso método para el recubrimiento de la superficie de los espejos de los grandes telescopios que permitió disminuir tiempo, trabajo y dinero en un tercio de los valores estimados. Este método fue empleado en la preparación del espejo del famoso observatorio de Monte Palomar, en California.

Fue en 1942 cuando, con su colega Ricardo Platzcek diseñó el primer espectrógrafo estelar del mundo construido totalmente con espejos. El Decano de la Universidad de Harvard dijo de este trabajo: “Es la verdadera declaración de independencia argentina”.

Otras de sus investigaciones se centraron en las llamadas cascadas de rayos cósmicos. Sería bueno que el Pierre Auger de Malarguüe cambiara su nombre por el de Gaviola, porque si bien Auger realizó trabajos muy importantes en física nuclear y rayos cósmicos, no son menos importantes los realizados por Enrique Gaviola, y el observatorio está en Mendoza.

Cuando ocurrió la séptima reunión de la Asociación Física Argentina, realizada en La Plata en 1946, Enrique presentó su trabajo titulado “Empleo de la energía atómica para fines industriales y militares”. En él estaban los principios para la construcción de una bomba atómica. Nuestro país estaba en los picos más altos de la ciencia.

Algunos años después, muchos de sus profesores en Alemania fueron perseguidos por el nazismo. Einstein, Noether y Courant lograron escapar hacia Estados Unidos en 1933. Como Gaviola ya había vuelto a la Argentina, el padre de la relatividad y otros científicos le escribieron para que ayudara a algunos colegas. El físico austríaco Guido Beck fue uno de los que pudo abandonar Europa gracias a Gaviola, quien lo recibió primero en Córdoba y luego lo llevó a Bariloche.

Un asteroide lleva su nombre. El científico argentino, amigo de Einstein, con boletín universitario firmado por cinco premios Nobel - LA NACION
Enrique Gaviola

Gaviola, también volcó sus conocimientos en la docencia. Como formador de nuevos científicos, Enrique siempre dio importancia a la ética y era intransigente en el respeto a las normas morales. Tenía y divulgaba entre sus alumnos lo que él llamaba “Los Diez Mandamientos del Método Científico”.

No robarás.

Intentarás refutarte.

No fabricarás tus datos, ni mejorarás tus resultados retocando placas o películas.

No engañarás en la demostración de tus teoremas.

No ocultarás información.

No dejarás de investigar problemas que puedan molestar a “the powers that be” (el ‘establishment’).

No recurrirás al argumento de autoridad.

Al hacer un experimento no tratarás de demostrar la bondad de una teoría o modelo sino su validez.

Al exponer un resultado experimental no forzarás los límites de validez de la teoría o modelo para obtener un mejor acuerdo.

No enviarás un trabajo antes de levantar todas las objeciones que tú y otros hagan al mismo.

Recibio Enrique, en su carrera, distinciones y premios:

1965 Premio Abraham Mibashan otorgado por la AMIA y la DAIA.

1983 Premio Konex de Platino – Ciencia y Tecnología – Física y Astronomía.

1998 Denominado en EUA como uno de los científicos más notables del siglo XX. Emily Mc Murray (1998), Notable Twentieth Century Scientists, Vol. 2, F-K. Gale Research Inc., an International Thomson Publishing Company.

En 1981 la Unión Astronómica Internacional le dio su nombre al asteroide 2504 , descubierto en el Observatorio Astronómico de Córdoba en 1967.

En la Facultad de Matemáticas, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), con la que Gaviola se vio relacionado en vida, funciona el Instituto de Física Enrique Gaviola (IFEG), una entidad de investigación avanzada en dicha ciencia, dependiente de CONICET y UNC.

Este entrañable mendocino a quién la ciencia le debe tanto por ser el padre de la física y la astronomía modernas en el país, falleció en nuestra provincia a los 88 años, el 7 de agosto de 1989.

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