Acerca de la trastienda de una inauguración que terminó exponiendo los límites del apoyo de Cornejo a Milei 

La fugaz visita del jefe de Gabinete Manuel Adorni a Mendoza para la inauguración del parque solar “El Quemado” en el departamento de Las Heras expuso la compleja, ambivalente y muchas veces descarnada dinámica que rige la relación entre la Casa Rosada y la gestión del gobernador Alfredo Cornejo, un territorio donde la política nacional suele tomar los hitos locales para convertirlos en propios.

Lo que el oficialismo nacional programó como una muestra de gestión de alto impacto para celebrar la primera obra finalizada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) devino en un escenario de frío pragmatismo político, donde las ausencias pesaron más que las presencias y el plano judicial del ministro coordinador terminó por opacar el discurso. 

El dato más llamativo, que alteró los ánimos del encuentro, fue el faltazo del ministro de Economía, Luis Caputo, un actor clave cuya alocución incluso figuraba en el cronograma oficial. 

La justificación, que aludió a una imprevista sobrecarga en la agenda de compromisos de la cartera económica, fue recibida en el entorno del mandatario provincial con un profundo malestar.



Según pudo saber Diario Mendoza Today, internamente se interpretó como un desaire hacia una Mendoza que viene actuando como un aliado de la administración del presidente Javier Milei.

Desde el punto de vista meramente analítico, la ausencia de Caputo debilitó sustancialmente el mensaje que la Nación pretendía exhibir, ya que su presencia era indispensable para darle solidez económica a la puesta en marcha del proyecto.

Es decir, al restarse el hacedor del plan económico, la centralidad del evento recayó exclusivamente en la figura política de un ex vocero presidencial debilitado por los frentes internos derivados de la causa judicial que hoy lo complica por enriquecimiento ilícito, un expediente que por estas horas también vincula a su hermano Francisco Adorni

No son pocos los que sostienen desde el Gobierno que la falta de Luis Caputo al acto se debió a la necesidad de cumplir con un control de daños destinada a evitar la foto compartida con un funcionario desgastado por las investigaciones judiciales. No parece casual, de hecho, que Adorni no haya tenido contacto con la prensa.

Esta interferencia de los problemas de la Casa Rosada en el suelo cuyano alteró por completo los planes del cornejismo, que observó con frustración cómo un proyecto de inversión de gran envergadura quedaba en parte opacado por cuestiones que nada tienen que ver con la gestión del Gobierno provincial.

Ello afectó la conducta de los protagonistas presentes en el palco, lo que en definitiva terminó por transformar un escenario optimista en una escena de distanciamiento palpable.

Adorni, quien de todas formas logró la foto con uno de los gobernadores que más apoyo le brindó a la Casa Rosada, se encontró en Mendoza con una rigidez que incluyó un insólito y tenso blooper sobre el escenario.

Es que debió interrumpir el inicio de su discurso por haber olvidado sus anotaciones escritas, forzando a sus colaboradores a correr ante las cámaras para intentar contrarrestar el descuido. 

En este contexto fue que el gobernador Alfredo Cornejo, un hábil tiempista de la política que aprendió a mantener una distancia prudencial de los escándalos ajenos, redujo la interacción al mínimo indispensable.

La brevedad del acto, que terminó en apenas una hora, y la posterior decisión de Cornejo de retirarse hacia otra carpa del predio sin realizar una conferencia de prensa conjunta ni emitir declaraciones que ayuden al jefe de Gabinete, grafican el enfriamiento de los vínculos. 

Fue, en todo caso, las declaraciones del intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, las que exhibieron el malestar generalizado al sostener que Adorni debió haber presentado su renuncia antes de viajar a Mendoza para evitar opacar la trascendencia de la obra.

Pero finalmente, el apurado abandono del predio por parte del jefe de Gabinete eludiendo las preguntas de la prensa, evidenció que la Casa Rosada, al envíar Adorni, terminó trasladando las tensiones a territorio mendocino.

Ello, además, demostró que el apoyo que está dispuesto a brindar el mandatario provincial a las reformas y los proyectos que la Casa Rosada envía al Congreso, no incluye la tolerancia de absorber las crisis del Gobierno Nacional.


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