Advierten por el impacto negativo de la importación masiva de pasta de tomate en Mendoza

El presidente del bloque de diputados del PJ, Germán Gómez, alertó sobre un incremento desmedido en la importación de pasta de tomate, lo que generó una crisis de sostenibilidad para los productores mendocinos.

El legislador sanrafaelino señaló durante una entrevista que el mercado pasó de niveles de autoabastecimiento a cifras alarmantes en apenas dos años, desplazando a la producción primaria de la región. Según explicó el funcionario, “en 2025 se llegó a las 55.000 toneladas, es decir, 55 millones de kilos. Esto causa un deterioro tremendo porque se alienta el ingreso de un producto que llega con beneficios tributarios”.

La principal problemática radicó en la imposibilidad de competir contra los precios internacionales, agravada por el aumento de los costos operativos internos en Argentina. Gómez detalló que la diferencia de valores es insostenible para la industria regional, ya que producir localmente es casi un 85% más costoso que importar.

Al respecto, el diputado enfatizó que “producir una tonelada de pasta de tomate en Argentina cuesta cerca de 1.300 dólares, contra los 700 dólares que cuesta el producto que ingresa de Chile y China”, una brecha que las políticas actuales no logran compensar.



El legislador también cuestionó el desmantelamiento de los programas de fomento agrícola que Mendoza y San Juan mantuvieron vigentes desde principios de siglo. Para Gómez, la desaparición de estas herramientas estatales destruyó el andamiaje que permitía equilibrar la producción interna con la demanda del mercado. “Mendoza y San Juan tenían programas que venían desde el año 2000 para evitar estas situaciones de desequilibrio (…). Todo ese andamiaje ha quedado prácticamente destruido por este nuevo modelo económico”, sentenció el legislador durante su entrevista.

Además de las consecuencias financieras, el bloque justicialista subrayó el componente humano y social que se ve afectado por el debilitamiento del agro. El cierre de fincas o la baja rentabilidad repercutió directamente en el empleo de los departamentos productores y en la economía de las familias rurales. Gómez fue tajante al señalar que esta crisis no se limitó únicamente a las grandes firmas, sino que “si golpeamos al productor, golpeamos a la familia y a toda la economía regional. No es solo un problema de las empresas, es un problema social”.

Finalmente, el diputado advirtió que la actual política de apertura de importaciones terminará por encarecer el producto en las góndolas a largo plazo debido a la falta de competencia nacional ya que -según sostuvo- una vez que la industria local desaparezca, los consumidores quedarán a merced de los precios impuestos por los proveedores extranjeros.

Ante este escenario, concluyó que “el Estado debe tener un criterio de hasta dónde importar y limitar ese ingreso para que la industria local (…) pueda seguir existiendo”, citando como ejemplo el valor agregado que genera la Pulpera de San Rafael.


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