

Por estas horas, el PRO se encuentra en una etapa de ostracismo político. Sin definiciones, con movimientos misteriosos y con un enfoque que aún no termina de tomar forma sobre cuál es el rol que ocupará en la política.
Lejos de La Libertad Avanza, con una relación que se enfrió por completo, el partido amarillo busca encontrar el espacio que le permita ser un proyecto competitivo de cara a las elecciones del 2027.
Los nombres danzan, las estrategias se debaten en las mesas chicas y el ex presidente Mauricio Macri intenta mantener un correlato entre lo que cree correcto de parte de la gestión de Casa Rosada pero siendo crítico en cuestiones en las que, analiza, el republicanismo no debería estar de acuerdo.
Macri comenzó a hacerse ver en el último tiempo, con declaraciones rimbombantes, entrevistas, y actos partidarios, en muchos casos acompañado de la ex gobernadora María Eugenia Vidal, una de las que tenía en mente posicionar como candidata a presidenta hasta que vio cómo los números en las encuestas no terminaban de cerrar.
El ex presidente lo niega, dice que no será candidato, pero sabe que es quien mejor mide y dentro del partido insisten en impulsarlo como el aspirante natural para volver a Balcarce 50.
En realidad, en su círculo íntimo coinciden en que no quiere volver a ser derrotado luego de perder las elecciones del 2019 y su postulación obedecerá a cómo se concreta el panorama electoral para el año que viene.
Esa es una de las razones por las que mantiene cautela. Por eso mismo es que decidió no presentar un candidato hace un mes cuando había prometido hacerlo. Fue parte de un debate en el que en la mesa chica del PRO coincidieron que posicionar a alguien con tanta antelación lo expondría a un desgaste inevitable.
Pero más allá de la incognta a nivel presidencial, hoy lo que se debate dentro del partido amarillo es la necesidad de recuperar bastiones que supo ostentar o mantener lo que le queda.
Con respecto a la provincia de Buenos Aires, que supo ganar Vidal en 2015, hoy el equipo de Macri proyecta a Diego Santilli en una apuesta por ir con un candidato en conjunto con La Libertad Avanza y de esa forma ganarle al eventual aspirante a suceder al actual gobernador Axel Kicillof, quien lentamente empieza a impulsar al intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi.
En la Ciudad de Buenos Aires la situación es bien distinta. El PRO quiere conservar la Capital Federal de la mano de Jorge Macri, pero sabe que el riesgo de que La Libertad Avanza vaya con candidato propio expone una fisura que beneficiaría al peronismo.
Dentro de las filas del partido violeta niegan hoy que hayan pensado en Manuel Adorni como candidato a jefe de Gobierno porteño y desde el entorno de la secretaria General de Presidencia, Karina Milei, comienzan a sondear a la senadora Patricia Bullrich, que es quien mejor mide dentro del oficialismo.
Ello eventualmente generaría una división del voto republicano. La pregunta en este punto es si LLA y el PRO podrán llegar a un acuerdo o si, de lo contrario, la batalla será cuerpo a cuerpo liberando un espacio propicio para el regreso del peronismo a la ciudad después de dos décadas.
Por lo pronto, según puso saber Diario Mendoza Today, Mauricio Macri prepara reuniones con representantes del PRO en distintas provincias, intentando ganar terreno y tratando de imponer su partido como una propuesta razonable dentro del cambio.




