La producción de membrillo en el sur mendocino atraviesa una crisis histórica

La otrora pujante industria del membrillo en San Rafael y General Alvear enfrenta hoy un escenario de decadencia que amenaza con desaparecer del mapa productivo regional: lo que durante décadas fue un motor económico para el sur de Mendoza, concentrando más de la mitad de las hectáreas cultivadas en la provincia, muestra actualmente una realidad desoladora caracterizada por la reducción de superficies y el desinterés comercial.

La falta de rentabilidad llevó a que, en las últimas semanas, se multiplicaran las imágenes de fincas con toneladas de fruta esparcidas por el suelo sin ser recolectadas.

Este fenómeno derivó de una combinación crítica de factores que pulverizaron la ecuación económica de los agricultores locales ya que la ausencia de un mercado demandante, sumada al incremento constante de los costos de producción y logística, empujó a muchos propietarios a desistir de la cosecha, ya que el gasto de mano de obra supera el valor de venta del producto.

En este contexto, los productores manifestaron su desazón al asegurar que la fruta perdió tanto valor que ni siquiera resulta conveniente recogerla para alimentación animal, evidenciando un quiebre en la cadena de valor, según publicó El Diario de San Rafael.



Los membrillos se venden “por miserias”

La caída en los precios de comercialización alcanzó niveles irrisorios, afectando incluso a quienes intentan vender la producción de manera minorista. Mientras que hace apenas un mes el cajón de membrillo se cotizaba entre 10 y 12 mil pesos, hoy los valores en el mercado formal se desplomaron a menos de la mitad, dejando a los trabajadores rurales sin margen de ganancia. Esta situación de emergencia obligó a los finqueros a buscar salidas desesperadas para intentar recuperar, al menos, una parte de la inversión realizada durante el año.

Ante la falta de compradores industriales, las redes sociales y plataformas de comercio virtual se convirtieron en el último refugio para intentar colocar la mercadería. A través de anuncios improvisados, los dueños de las propiedades ofrecen ofertas de “coseche usted mismo” a precios que oscilan entre los 5 y 8 mil pesos por cajón, apelando directamente al consumidor final antes que verla pudrirse definitivamente en los surcos de sus plantaciones.

El sector denunció, además, un profundo sentimiento de abandono debido a la falta de políticas públicas que fomenten el consumo o brinden apoyo técnico y financiero a la actividad. A diferencia de años anteriores, donde existían campañas estatales para promover las bondades del membrillo y su industrialización, hoy el cultivo parece haber quedado fuera de la agenda gubernamental.


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