
Tanto en los pasillos de la Casa de Gobierno como en la Legislatura de Mendoza, comienza a abrirse un debate sobre el sistema electoral y la influencia de las decisiones del oficialismo en medio de la interna radical en la provincia.
Se trata de dirimir cuestiones relacionadas con las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una instancia que divide las aguas a la hora de proyectar hacia la sociedad su utilidad y eficiencia.
A pesar de que estos comicios fueron suspendidos para las elecciones del 2025 y del 2026 bajo el fundamento de la austeridad y la simplificación del calendario electoral, el oficialismo mendocino encuentra a esta etapa como la herramienta más eficiente a la hora de resolver la sucesión del gobernador Alfredo Cornejo.
Para una estructura, como la de la UCR, que logró mantener el poder en la provincia durante la última década, la ausencia de un heredero natural genera cierta incertidumbre dentro del partido cuya interna será de difícil resolución.
En tal contexto, el cornejismo se enfrenta al desafío de permitir una competencia interna lo menos frontal posible con el propósito de mostrar unidad hacia el votante en medio de un clima de tensión puertas adentro.
Es por ello que lo que hoy se plantea dentro del partido centenario es cómo defender o reintroducir la vigencia de las PASO frente a la presión del Gobierno del presidente Javier Milei quien insiste con la eliminación definitiva.
Para el oficialismo, la función de las PASO es de vital importancia a la hora de decidir quién será el sucesor del mandatario provincial contando con cuadros tan diversos de proveniencias muy diferentes.
Hay cierto temor dentro del radicalismo de que la figura del gobernador, aunque poderosa dentro de la estructura, no sea suficiente para garantizar la unidad de una coalición que ahora incluye sectores libertarios.
El radicalismo encuentra en las elecciones primarias una herramienta fundamental que históricamente sirvió al partido para salir fortalecido de las internas abiertas que le permita llegar a los comicios generales con un candidato instalado y el resto de la tropa apoyando detrás.
En tal sentido, parte del radicalismo reniega de la posibilidad de regresar al sistema de internas partidarias cerradas considerándolo un retroceso que deja la decisión en manos de estructuras que no siempre miden con buena exactitud el humor social, ello sobre todo en un momento en el que la política se enfrenta a un fuerte abstencionismo.
El gran desafío hoy para el Gobierno provincial será argumentar la necesidad de utilizar esta herramienta para las elecciones del 2027 sin entrar en una contradicción con la decisión que se tomó sobre su suspensión justificando el ahorro y el acotamiento del calendario electoral.
Para el oficialismo, en otras palabras, las PASO funcionarían como un seguro dentro de un tablero político en el que el peronismo, aunque totalmente quebrado, utilizará cualquier fisura en la estructura radical para intentar recuperar terreno perdido.
¿Cuál es la estrategia del radicalismo? Según pudo saber Diario Mendoza Today, lo que se baraja por estas horas es una medida que contemple en parte la eliminación pregonada por Milei en medio de las alianzas partidarias pero sin deshacerse completamente de las primarias.
Para ello, hay sectores oficialistas que sugieren no eliminarlas pero sí quitarles la obligatoriedad, lo que permitiría que sigan existiendo como herramienta para dirimir internas pero sin forzar a toda la población a votar si no hay una competencia real.




