
En medio del ruido que viene creciendo alrededor de la Justicia mendocina, el presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, decidió plantarse y defender la independencia del Poder Judicial. Y no se quedó ahí: también le tiró un mensaje directo a los medios.
Todo pasó durante la apertura del año judicial 2026, en Tribunales. Ahí, Garay aprovechó el micrófono para responder a las críticas que desde hace tiempo apuntan a una supuesta falta de autonomía del máximo tribunal, con el nombre del gobernador Alfredo Cornejo siempre dando vueltas en ese debate.
En concreto, el titular de la Corte fue claro: dijo que si hay fallos o decisiones que comprometen la independencia judicial, hay que denunciarlos “con nombre y apellido”. Nada de generalidades ni acusaciones al aire.
El planteo no es casual. Llega justo después de las declaraciones del exjuez de la Corte, Alejandro Pérez Hualde, quien en MDZ Radio aseguró que el tribunal actual ya no tiene el nivel de independencia que supo mostrar durante décadas. Incluso habló de una “mayoría automática”.
Garay, sin mencionarlo directamente, salió a marcar la cancha. Remarcó que el Poder Judicial cumple un rol clave: dar previsibilidad, garantizar derechos y asegurar que cualquier persona que llegue a tribunales tenga la certeza de que su caso será resuelto de manera justa.
En ese sentido, insistió en que la independencia de los jueces es el corazón de todo el sistema. Según explicó, ahí es donde se apoya la confianza de la gente: en saber que los fallos no dependen de presiones políticas ni internas, sino de la ley.
También prometió que desde la Corte van a seguir trabajando para fortalecer esa independencia, con más capacitación y respaldo para los magistrados a la hora de tomar decisiones.
Pero no todo fue teoría. Garay bajó el mensaje a tierra y habló de responsabilidades concretas: dijo que los jueces no solo deben ser imparciales, sino también tener los pies en la realidad y entender el impacto de cada fallo. “Sin seguridad no hay derecho”, resumió, en una frase que buscó dejar en claro su postura.
El momento más picante llegó cuando volvió sobre las críticas. Ahí fue cuando pidió a la prensa que sea responsable al tratar estos temas, por el impacto que tienen en la confianza pública.
Básicamente, lo que planteó fue: si hay irregularidades, que se expongan con pruebas. Pero que no se instale sospechas sin datos concretos solo para poner en duda a jueces o al sistema judicial en general.
Del otro lado, Pérez Hualde había sido mucho más duro. Dijo que hoy la Corte funciona con una lógica de “4 a 3” casi automática, sobre todo después de las reformas que eliminaron las salas y llevaron más causas a resolverse en plenario.
Según su visión, eso hace que ante cualquier duda, termine imponiéndose siempre la misma mayoría. Y sumó que hay trámites que se demoran meses en procesos administrativos engorrosos.
Aun así, reconoció que dentro del tribunal todavía hay jueces independientes. Pero insistió en que el problema es el armado de un bloque mayoritario ligado a designaciones políticas, comparando incluso los nombramientos de distintos gobernadores.
Así, entre cruces, críticas y respuestas, la discusión sobre la independencia de la Justicia en Mendoza vuelve a quedar en el centro de la escena.




