
Gimnasia y Esgrima cortó una racha de ocho partidos sin victorias de la manera más épica posible: remontando un duelo que parecía sentenciado ante Vélez Sarsfield. En una tarde de emociones extremas, el Lobo sacó a relucir el carácter que se le venía reclamando y le regaló a su gente un triunfo que vale mucho más que tres puntos.
Del infierno al grito de esperanza
El inicio del partido fue un baldazo de agua helada para el equipo de Darío Franco. Apenas a los 3 minutos, Florián Monzón sacó un zapatazo que dejó estático a César Rigamonti. Sin tiempo para reaccionar, a los 11’, el experimentado Manuel Lanzini frotó la lámpara, armó una jugada exquisita y puso el 2-0.
Gimnasia estaba al borde del abismo y casi recibe el tercero antes de los 15 minutos, lo que hubiera significado una catástrofe. Sin embargo, el Fortín no liquidó el pleito y el Lobo, herido en su orgullo, empezó a adelantarse en el campo a partir de los 20 minutos. El premio al esfuerzo llegó en el descuento del primer tiempo: a los 46′, Facundo Lencioni envió un centro impecable que el defensor Ezequiel Muñoz cambió por gol con un cabezazo certero.
El factor Lencioni y el delirio final
En el complemento, el Mensana salió decidido a buscar el empate. Aunque chocó una y otra vez con la figura del arquero Álvaro Montero, la fe seguía intacta. La insistencia tuvo sus frutos a los 36 minutos: otra vez Lencioni (la gran figura del encuentro) ejecutó con precisión una pelota parada para que Agustín Módica estampara el 2-2 de cabeza.
El tramo final fue una caldera. El partido subió de temperatura, los roces se multiplicaron y el técnico visitante, Guillermo Barros Schelotto, terminó expulsado tras una protesta.
Cuando parecía que el empate era el destino final, llegó el estallido: a los 47 minutos, un centro buscapié terminó desviándose en Emanuel Mammana, quien convirtió en contra de su propio arco para desatar la locura en el Víctor Antonio Legrotaglie.
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Si bien este triunfo es un bálsamo necesario para un plantel que no ganaba hace tiempo, Gimnasia no puede relajarse. La lucha por la zona baja sigue siendo la prioridad y cada punto es vital para engrosar el promedio.
El Lobo visitará a Platense el próximo domingo a las 15:00, buscando ratificar que el “efecto Franco” llegó para quedarse.



