
Las calles de San Rafael y los pasillos de la Casa de Gobierno en Mendoza se convirtieron en un campo de batalla luego de que el intendente Omar Félix decidiera avanzar en su ambiciosa aspiración de conseguir la autonomía municipal.
Se trata de un proceso que busca permitirle al departamento dictar su propia Carta Orgánica con el argumento de poder resolver problemas coyunturales, pero de larga data, según el oficialismo comunal.
La disputa por la autonomía municipal ya viene de capítulos lodosos, donde el Gobierno de Alfredo Cornejo se viene oponiendo mientras, durante las elecciones del pasado 22 de febrero, los vecinos avanzaron con la elección de los convencionales constituyentes.
La cuestión de fondo será difícil de resolver, ya que las autoridades municipales y las provinciales tienen puntos de vista y prioridades diferentes y es en ese contexto que el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés “Peti” Lombardi y la vicegobernadora Hebe Casado prometieron llevar la disputa a la Suprema Corte provincial.
Los representantes del oficialismo provincial entienden que el municipio no tiene facultades para autoconvocarse a una reforma de tal magnitud sin contar con una autorización previa de la Legislatura.
De hecho, una de las cuestiones más interesantes que sostienen es que Felix se está aventurando a tomar una decisión que pone en riesgo la unidad del Estado mendocino.
Por su parte, el intendente defiende la legalidad de la movida basándose en el artículo 123 de la Constitución Nacional, que desde 1994 exige a las provincias asegurar la autonomía municipal.
Lo que contrapropuso en todo caso el Gobierno de Cornejo, a través de los máximos representantes de la Legislatura provincial, es que se “establezcan los mecanismos legales para que los 18 departamentos de Mendoza puedan avanzar en la autonomía con orden y certezas”.
Como sea, este es solo uno de los frentes que tiene a Felix como protagonista, ya que hay otro, también de difícil resolución, referido a la interna peronista que, si bien golpea a la provincia en general, en su municipio esa fractura se hace más evidente.
De hecho, la interna del PJ local jugó un rol fundamental en la aceleración de este proceso de autonomía. En las mencionadas elecciones de febrero, los hermanos Omar y Emir Félix decidieron despegarse de la influencia de La Cámpora.
Si bien lograron el triunfo en la categoría de convencionales, lo que les otorga el control para redactar la futura Carta Orgánica, el resultado en el Concejo Deliberante dejó un sabor amargo.
La paridad obtenida frente a la alianza entre Cambia Mendoza y los libertarios debilitó el músculo legislativo de Félix en su propio territorio, obligándolo a radicalizar su postura autonómica como una forma de mantener la iniciativa política y proteger la gestión local.
Mientras las acaloradas discusiones políticas continúan, Cornejo anunció el envío de un proyecto de enmienda constitucional a la Legislatura para otorgar autonomía a los 18 departamentos.
Se trata de un esquema uniforme que prohíbe la creación de nuevos impuestos municipales y evita la fragmentación del sistema electoral.
De esta forma, Mendoza quedó atrapada entre la urgencia de un municipio que quiere decidir su propio destino y una estructura provincial que se resiste a ceder soberanía sin antes garantizar que el nuevo orden no termine favoreciendo los intereses de los gobiernos comunales.




