
La vacante en el Juzgado Federal N°1 de Mendoza, dejada por el destituido y condenado Walter Bento, pasó a ser una cuestión sensible tanto para la política provincial como la nacional.
Es que no se trata únicamente de cubrir un despacho de relevancia, lo que está en juego es la competencia electoral, aquella que se encarga de la validación de candidaturas, alianzas y padrones en la provincia.
Es justamente en este escenario que la alianza entre el gobernador Alfredo Cornejo y el presidente Javier Milei juega un rol determinante a la hora de redefinir la sucesión del malogrado magistrado.
Esta convergencia política permite en términos prácticos que el oficialismo mendocino y la Casa Rosada operen en sintonía dentro del Consejo de la Magistratura de la Nación.
La relación entre el mandatario provincial y el nacional funciona como una suerte de bloque que busca garantizar un perfil técnico pero que responda a una ideología en la que ambos líderes políticos convergen.
Por un lado, se exhibe a un Cornejo que tiene la posibilidad de recuperar la credibilidad de un Juzgado que quedó manchado por uno de los casos de corrupción más importantes en la provincia.
Por el otro, se observa a un Milei que buscará un juez que no sea hostil a las reformas que impulsa en el Congreso de la Nación en medio de una serie de reveses judiciales en torno a la reforma laboral.
Ello, además, en una provincia donde el presidente buscará sobrevivir electoralmente de cara al 2027, teniendo en cuenta que fue el segundo distrito del que más votos recibió en 2023.
En tal sentido, fuentes cercanas al Consejo sugieren que la terna final, que debería definirse antes del 8 de abril, estará integrada por nombres que cuentan con el visto bueno de los artífices de la alianza.
El radicalismo mendocino aporta el conocimiento y los candidatos de carrera, mientras que el sector libertario pone el sello de aprobación nacional necesario para que el pliego no se trabe en el Senado.
Pero hay un hecho que analizan, tanto en la Casa de Gobierno provincial como en Casa Rosada, y es que la condena a 18 años de prisión para Bento dejó una herida profunda que obliga tanto a Cornejo como a Milei a ser cautelosos.
Ello tiene que ver estrictamente con que cualquier movimiento en falso en la designación del sucesor podría ser interpretado como un intento de manipulación política.
La alianza entre el Frente Cambia Mendoza y La Libertad Avanza enfrenta aquí su mayor desafío ético al deber demostrar que su coalición no solo sirve para ganar elecciones, sino también para sanear una justicia federal.




