De las rutas a la energía mendocina: la búsqueda de acuerdos y la aspiración de una billetera propia

La Mendoza de hoy no se explica sin entender que la política, como la energía, no se crea ni se destruye, se transforma, y eso es lo que está pasando puntualmente en la provincia. 

La visita del ministro del Interior, Diego Santilli, el pasado viernes, no puede leerse bajo el lente de un mero acto protocolar. Va mucho más allá y encuentra mucho más sentido en una provincia que se ubica a la derecha de la Casa Rosada. 

El funcionario no aterrizó en el Hilton solo para endulzar los oídos de los empresarios del sector seguros con elogios al reformismo del presidente Javier Milei, su presencia es el sello de una alianza con el gobernador Alfredo Cornejo.

A la vista de todos quedaron las exposiciones en el marco de la Insurance Week, pero en la trastienda política se construyó algo con, quizá, la misma relevancia para la provincia.



Se trata de lo que puede esperarse luego de la supervisión de las rutas nacionales 7 y 40, en un momento donde la provincia impulsa obras públicas de cara a un Gobierno Nacional que se resiste con el afán de consagrar el superávit fiscal. 

Estas arterias, que son objetos de reclamos constantes, son la moneda de cambio en medio de negociaciones donde Mendoza aporta votos en el Congreso y la Nación, supuestamente, las partidas para avanzar en el corredor bioceánico.

Sin embargo, las ambiciones del gobernador Alfredo Cornejo van más allá de obras viales y, ya hace un tiempo, apuesta a la generación de energía limpia como parte de su gestión de Gobierno.

El mandatario provincial sabe que la autonomía energética se construye con megavatios, no con discursos, y su apuesta por la energía solar es, en el fondo, una estrategia de supervivencia económica. 

La cifra de los 1.000 MW de potencia proyectada suena bien en los comunicados oficiales, pero el análisis riguroso revela un plan de mayor calado, con la aspiración de transformar a Mendoza en un punto central de la energía del interior del país. 

La inauguración del parque Anchoris y la audaz jugada de convocar a los pequeños ahorristas para financiar la transición verde es una forma de atar el destino del ciudadano común al éxito de la matriz productiva provincial. 

A futuro, este modelo proyecta una Mendoza capaz de autoabastecerse y, lo que es más importante, de ofrecer energía a precios competitivos lo que permitirá, además, que la minería deje de considerarse algo negativo y se convierta en el motor de exportación que el Gobierno provincial requiere.

Si la infraestructura vial que Santilli prometió destrabar se concreta y la revolución energetica avanza, la provincia dejará de mendigar fondos discrecionales para sentarse a la mesa nacional con el oficialismo de turno.

Tal cual reconocen desde la Casa de Gobierno de Mendoza, en la política no hay independencia posible sin billetera propia, y a ello aspira el cambio de modelo tanto en materia de minería como de energía.


Artículos Relacionados

Volver al botón superior