Me preocupa más la crisis social que el PJ

Raúl Pedone

Son las 9.30 de la mañana del último jueves de marzo de 2026. Omar Félix, el intendente de San Rafael, se ha levantado esa mañana sacando las cuentas del municipio. Recibe entonces la llamada de Mendoza Today y el diálogo comienza “en seco” (valga el término), hablando de la economía. No hay tiempo para cortesías ni bromas de rigor. A la poco original pregunta “¿cómo le va?”, responde con lo que hoy más le preocupa: no se detiene en anécdotas ni asuntos personales, sino en los números del municipio.

Como gran parte de su familia, éste Félix, el Omar Chafí (igual que su padre), es una de las figuras centrales y tradicionales del peronismo en el sur de Mendoza, con una extensa trayectoria en funciones públicas, ejecutivas y legislativas. Nacido en San Rafael -¡cómo no!-, desempeñó el cargo de intendente tres períodos (2003-2009 y el actual iniciado en 2023), fue diputado nacional y diputado provincial, ministro de Infraestructura, Vivienda y Transporte y fue presidente del Partido Justicialista local. Todos reconocen que su fuerte es el territorio, donde es factor clave para que el justicialismo conserve su hegemonía electoral.

— Estoy muy preocupado por la caída impresionante de la recaudación. Durante la primera quincena del mes pasado, la baja fue del 14%, pero en la segunda quincena llegó al 24%. Estamos recalculando toda la gestión y frenando la curva de las obras. No iniciaremos nada nuevo y estamos reformulando todo para garantizar la prestación de los servicios básicos, porque esto puede representar una situación compleja hacia adelante.

¿Este diagnóstico afecta por igual a todos los municipios o está vinculado con los nuevos criterios de coparticipación que se discutieron el año pasado?



— Esto pega igual a todos. Es la caída de recaudación, sobre todo vía impuestos nacionales vinculados al consumo, como Ganancias e IVA. Ésa es la gran pérdida. Uno viene con una inercia de actividad y gasto. Frenarla y adaptarla lleva mucho más tiempo que el fenómeno de caída de los ingresos.

¿No queda margen para otros ajustes, “sacar grasa” de la burocracia, como se dice, en vez de sacrificar obras?

— No, ya nos está impactando los ahorros. Tenemos que hacernos cargo de los gastos para terminar el gasoducto y no hay de dónde más sacar. Bajar la actividad es, directamente, dejar de invertir. Es lo único que se puede ajustar, porque no se puede reducir la limpieza, la recolección de residuos o el alumbrado público. Eso no puede dejar de hacerse. Por otro lado, hay una masa salarial que debe estar cubierta.

-Según cierta oposición estamos parecidos a 2001.

— Veo una situación más compleja que la de 2001. En aquel entonces, tanto las provincias como los municipios apelaban a cuasimonedas o tickets para afrontar la crisis y pagar sueldos. Hoy no tenemos ninguna de esas posibilidades. Hay que estar muy atentos a ver cómo lo manejamos.

¿Y el turismo? ¿Ya no pesa tanto en el Sur como antes?

— Actualmente solo funciona el turismo de “escapada” de fin de semana. El visitante de Córdoba, La Pampa o Buenos Aires viene por un fin de semana largo y ahí sí funciona. Pero el turismo vacacional de temporada fue bajo. Sale mucho más barato, con los planes que hay, veranear en Cancún que venir a San Rafael para alguien que está en Buenos Aires o Córdoba, donde hay vuelos directos y el costo es mucho más reducido.

-El Gobierno e incluso algunos empresarios del turismo dicen que los costos se bajan con mayor eficiencia.

— Igual, nuestro turismo funciona bien pero requiere un gasto importante. El visitante se hospeda y luego debe pagar por el rafting, las cabalgatas o los recorridos. No es como el turismo de playa donde alguien alquila una casa, pone una sombrilla y gasta lo mismo que en su hogar comprando en el supermercado. Aquí el gasto es mayor y eso impacta, especialmente en los sectores informales, como los propietarios de fincas que tienen dos o tres cabañitas. Esa economía de subsistencia está muy afectada.

¿En qué estado está la reforma de la Carta Orgánica municipal y la búsqueda de autonomía para el manejo de fondos? ¿Eso puede mejorar los números?

— La autonomía será semiplena mientras no se reforme la Constitución Provincial. Se necesita una reforma estructural del Estado. Por poner un ejemplo: que Vías y Medios de Transporte se encargue de poner semáforos o definir el sentido de las calles es todo un tema. Podemos apelar a la autonomía para decidir el sentido de las calles, pero poner un semáforo implica un costo y el Estado provincial ya cobra impuestos para eso. Si nosotros nos hiciéramos cargo, lo haríamos sin la contrapartida presupuestaria. Se necesita una reforma que prevea una transferencia de fondos o que los municipios recauden para esa función.

Premios y castigos, pero políticos

El problema, vaya la novedad, es la discrecionalidad. Usted lo sabe: si no sos “del mismo palo” político, te castigo restringiendo fondos y obras.

— Eso ocurre. Los últimos semáforos en San Rafael los pusimos nosotros, aunque no sea nuestra función, mientras vemos que hace unos días hubo conflictos por una cantidad importante de semáforos que se iban a colocar en Godoy Cruz. No hay un criterio o norma que establezca una distribución en función de los índices de coparticipación. Hay una discrecionalidad absoluta. Deberían aplicarse criterios proporcionales y no políticos.

Reconozca que históricamente San Rafael se ha sentido discriminado.

— No es discriminación. Los sanrafaelinos sentimos mucha impotencia al ver el potencial de la región para aportar y desarrollar, y notar que no se percibe o no se entiende. Muchas veces funciona al revés: ese aporte no se corresponde con la inversión. Eso afecta a todo el Sur. Pensemos en Malargüe: aportó petróleo durante años, siendo el principal ingreso de la provincia, y sin embargo no tiene gas natural. Les llevan el gas en camiones. Es más grave si consideramos que su principal riqueza es un recurso no renovable. Estas cuestiones deben plantearse en la discusión de un modelo de provincia que, al parecer, se maneja solo sobre la coyuntura.

San Rafael está entre Malargüe y Alvear. Uno es pro-minero, el otro ha tenido sus reservas.

— Creo que se debe pensar en la explotación de los recursos, pero priorizando no solo el cuidado ambiental, sino también cómo aporta eso a la región con una mirada de futuro. A veces, explotaciones que se presentan como grandes ventajas terminan no siéndolo tanto. Tenemos dos complejos de generación hidroeléctrica, Los Nihuiles y Diamante. ¿Sabe cuánto dejaron en regalías a San Rafael el año pasado? Apenas 80 millones de pesos y solo 100 puestos de trabajo directos.

-También están las regalías.

— Eso también es preocupante. Esta temporada se bajó el nivel del lago del Nihuil más de 60 metros para generar energía, afectando seriamente la explotación turística. Lo que San Rafael percibe por esas regalías es algo que el turismo genera en apenas dos días. Mucha gente no pudo trabajar este año por el bajo nivel del lago mientras la provincia recibía un beneficio mínimo. Con la minería hay que tener la misma mirada.

— Blanco sobre negro: ¿está de acuerdo entonces con desarrollar la actividad minera?

— Estoy de acuerdo con que hay que desarrollarla, conozco muy bien la actividad. Pero debe haber un debate sobre las áreas de desarrollo. Cuando se extrae un recurso no renovable, el día que se acaba no queda nada. Por eso debe haber un “derrame” escalonado: primero en la zona de explotación, luego en el departamento y después en la región. El recurso debe transformarse en una inversión racional y sustentable para el día en que ese mineral ya no esté. Esto debe estar normado, con una simbiosis entre las leyes de regalías y la responsabilidad social de las empresas.

¿Tiene el municipio herramientas de control sobre estas actividades o dependen exclusivamente de la provincia, como “marketinea” el Gobierno?

— Nosotros realizamos controles ambientales. Hace poco, a raíz de versiones que circularon tras las tormentas, hicimos inspecciones en Sierra Pintada. Tenemos responsabilidad en el cuidado del medio ambiente y ejercemos nuestro poder de policía en ese ámbito.

Omar Félix - Gabinete municipal de San Rafael.
Omar Félix, flanqueado por los actuales integrantes del gabinete municipal sanrafaelino. / Foto: Municipalidad de San Rafael.

¿Cómo imagina el peso del Sur mendocino en la Legislatura que arranca el primero de mayo?

— Por una cuestión poblacional siempre hemos tenido menor representación que otros distritos. Sin embargo, confío en la racionalidad de los legisladores. Espero que Mendoza recupere la calidad institucional que ha ido perdiendo y que se prioricen los intereses de la provincia y sus regiones por encima de las conveniencias políticas.

¿Cuál será el peso institucional del peronismo tras los últimos resultados electorales?

— El peronismo obtuvo un resultado mejor que en las elecciones anteriores. Aunque la diferencia numérica no sea masiva, la tendencia es a mejorar. Actualmente somos una fuerza inmersa en un debate interno interesante para adaptarnos a las nuevas realidades. Nuestra capacidad de generar un proyecto político dependerá de si estamos a la altura de las expectativas de la comunidad.

— 2026 no es un año electoral propiamente dicho, pero el peronismo debe reconstruirse sin perder tiempo.

— Eso dependerá de que el peronismo responda a la demanda social y económica. Hoy la gente la está pasando muy mal. Este modelo económico requiere una salida alternativa y apuesto a que nuestro espacio pueda proponerla para recrear la esperanza con soluciones efectivas.

-Hay que ver también cómo le va a la economía del país este año. Dice que los argentinos pensamos y votamos con el bolsillo.

— Esta es una película que yo ya vi dos veces. La vi con (José Alfredo) Martínez de Hoz y luego con los modelos que impulsó (Domingo) Cavallo. No terminaron bien. No entiendo por qué haciendo lo mismo tendríamos un final distinto. Hoy los sectores de la economía que más trabajo generan no son competitivos frente a la oferta de productos chinos, por ejemplo. Esto golpea fuerte a Mendoza y a las economías regionales.

El petróleo, la minería, la energía y el agro de la Pampa Húmeda le acomodan las cuentas al Fisco.

— Pueden andar muy bien, pero ¿cuántos puestos de trabajo generan? Si las pymes no pueden competir y el comercio debe enfrentar costos altísimos de servicios y aplicaciones extranjeras, empezamos a perder empleo. Aquí en San Rafael ya se nota: si uno camina por el microcentro, empieza a ver una cantidad importante de locales comerciales vacíos por cuadra. No están desalojados, cerraron. El problema es que el Gobierno tiene la mirada puesta únicamente en la macroeconomía. Eso puede resolver problemas de sectores concentrados o del Estado, pero no le pone plata en el bolsillo a la gente. Es la microeconomía la que resuelve el día a día del ciudadano común, y está claro que hoy no está funcionando.

— El desgaste de Alfredo Cornejo, el desembarco libertario en la provincia, el rechazo mendocino hacia el kirchnerismo. El peronismo de Mendoza tiene oportunidades, pero también debilidades.

— En la última elección en San Rafael, el kirchnerismo fue por fuera y nos enfrentó. Leemos perfectamente que la sociedad fue muy explícita en su rechazo y entendemos que hay procesos agotados. Debemos reinventarnos. Sin embargo, nos preocupa más la situación social que la interna. Históricamente, el peronismo no es como el radicalismo; Antonio Cafiero decía que para ellos la gestión era un obstáculo entre dos posiciones internas. Fíjese que terminamos una elección hace poco y el Gobierno ya está debatiendo candidatos para la próxima. Nosotros miramos el panorama general porque, por este camino, vamos a una situación peor que la de 2001.

Omar Félix y Javier Milei

¿Cree que la estrategia de confrontación del Gobierno nacional tiene fecha de vencimiento?

— Si no hay gestión ni apoyo social, llega un momento en que la política hecha solo por redes y basada en la confrontación permanente empieza a hacer agua. No basta con decir “no quiero que vuelvan los K”. La gente va a empezar a buscar otras realidades porque el modelo actual no satisface la demanda social.

A nivel nacional aparecen figuras como la de (Miguel Ángel) Pichetto planteando unidad y reconstrucción. ¿Cómo lo ve?

— Pichetto es una figura convocante por su experiencia y autoridad, alguien que puede contribuir a un modelo de mayor racionalidad. Pero no creo que deba ser un proyecto basado en personalismos. Hay dirigentes jóvenes como (Emilio) Monzó o (Nicolás) Massot, entre muchos otros, con los que hay diálogo. Debemos encarar un proyecto de equipo que dé otra esperanza. Ya probamos mucho los modelos personalistas y no nos fue bien.

¿Eso significa que es posible pensar en un “poskirchnerismo”?

— Sí, absolutamente. Hay que pensar en un modelo atractivo para la sociedad. El mismo Néstor Kirchner lo planteó en su momento con la Concertación, convocando a distintos sectores. Siempre que no sean sectores extremos y no haya diferencias abismales, se puede construir. Lo que no se puede es juntar leche con querosén. Debe haber afinidad y objetivos comunes. Si la diferencia es solo metodológica, se llega a un acuerdo.

¿Cómo lo ve a (Axel) Kicillof en ese escenario? Guste o no, es un “presidenciable” peronista.

— Lo veo como un hombre honesto y muy capacitado, pero creo que debe salir de la trampa de la provincia de Buenos Aires. Uno de los grandes problemas de la política nacional es que quien encabeza un proyecto debe tener una mirada de conjunto, conocer la realidad integral de todas las provincias y sus economías regionales. Hoy Axel está muy entrampado en la complejidad de su provincia, y no es justo que toda la política nacional dependa siempre de lo que ocurre en Buenos Aires.

¿Qué hay que ofrecer a los mendocinos para que vuelvan a votarlos?

— Ofrecer una alternativa política que nos saque del lugar donde estamos. Necesitamos un modelo serio. No podemos justificar lo que se hace mal hoy diciendo que los que estaban antes eran peores. Argentina necesita un proyecto que mire hacia adelante por el bien de todos.


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