
La exploración la lengua mendocina de Vaca Muerta empieza a mostrar un cambio de ritmo. Quintana Energy avanza con su plan en Cañadón Amarillo y ya evalúa anticipar la perforación de pozos en Malargüe, un movimiento que, de concretarse, acelerará el desarrollo del petróleo no convencional en la provincia.
El CEO de la compañía, Carlos Gilardone, confirmó que la empresa trabaja junto a YPF para llevar un equipo de perforación antes de fin de año. El objetivo es acortar los plazos previstos en el contrato con Mendoza, que originalmente fijaban la perforación de dos pozos exploratorios recién para 2027.
“Sabemos Vaca Muerta existe, YPF ya perforó dos pozos Paso Bardas Norte y el otro en CN VII, con muy buenos resultados, y están al lado de Cañadón Amarillo, que tiene más de cien mil acres en Vaca Muerta”, aseguró Gilardone, en el marco de la cuarta edición de Vaca Muerta Insights.
Según publicó el portal especializado Más Energía, la clave pasa por compartir infraestructura y costos logísticos, en un contexto donde el financiamiento será determinante.
“Nosotros teníamos, para el 2027, como compromiso con la provincia perforar dos pozos de 1.500 metros y estamos viendo si podemos adelantar ese compromiso”, agregó el CEO de Quintana Energy. Pero puso condiciones: “Si el financiamiento también nos acompaña y nos ponemos de acuerdo con la gente de YPF para compartir el equipo y los gastos de movilización, tanto del equipo de perforación como el set de fractura”.
El bloque en cuestión, Cañadón Amarillo, está ubicado en Malargüe, en el límite con Neuquén, y forma parte del avance sobre el extremo norte de la formación. Allí, la UTE integrada por Quintana Energy y TSB viene ejecutando una campaña de sísmica 3D para reducir la incertidumbre geológica y definir con mayor precisión las futuras locaciones de perforación.
La sísmica 3D consiste en la generación controlada de ondas que se propagan a gran profundidad. El registro de sus reflexiones en las distintas capas geológicas permite construir un modelo del subsuelo de mayor precisión, reduciendo la incertidumbre geológica y permitiendo definir con rigor la locación de los pozos.
Según datos oficiales, ya se relevaron más de 200 km², en lo que la empresa considera un ritmo inédito para este tipo de estudios en la provincia. Esta etapa es técnica pero decisiva: la información del subsuelo será la base para definir si el potencial detectado se traduce en producción.
El interés por acelerar no es casual. En la industria coinciden en que el mapa de Vaca Muerta se amplió más allá de Neuquén. En el sur mendocino ya hay antecedentes productivos en la zona de Altiplanicie del Payún, con pozos que confirman la presencia de la formación. Además, YPF perforó en áreas cercanas —Paso Bardas Norte y CN VII— con resultados considerados positivos.
Ese contexto alimenta las expectativas sobre Cañadón Amarillo, un bloque que durante años no estuvo entre las prioridades de inversión de YPF y que ahora, tras la cesión a nuevos operadores, se convirtió en una apuesta para ampliar la frontera hidrocarburífera de Mendoza.
Desde el Gobierno provincial siguen de cerca ese proceso. La administración de Alfredo Cornejo avaló la prórroga de concesiones por diez años en el clúster del sur —que incluye Cañadón Amarillo, Altiplanicie del Payún y El Portón— y fijó compromisos de inversión por al menos 44 millones de dólares para los tres primeros años de contrato.



