del tabú al potencial productivo

Durante años, el cannabis estuvo asociado casi exclusivamente al consumo recreativo y a la ilegalidad. Sin embargo, ese escenario empezó a cambiar en distintos lugares del mundo y Mendoza no quedó al margen.

En los últimos tiempos, la provincia comenzó a explorar el potencial productivo, científico y medicinal de la planta, en un proceso que todavía está en desarrollo, pero que ya genera expectativas en el sector público y privado.

Ese escenario también se reflejó en la nueva edición de Mendocann, la exposición que reúne a empresas, especialistas, productores y referentes del sector y que este domingo llegó a su fin tras varias jornadas dedicadas a la industria, el cultivo y la medicina del cannabis.

El avance más visible se dio en el plano normativo: Mendoza cuenta con una ley específica para el desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial, aprobada por unanimidad en la Legislatura, además de su decreto reglamentario y resoluciones complementarias que buscan ordenar la actividad.

El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, explicó que el objetivo es generar un marco claro que permita diferenciar la actividad legal de las prácticas ilícitas y, al mismo tiempo, facilitar el crecimiento de la industria.

“Queremos mantener un control estricto sobre lo ilegal, pero al mismo tiempo permitir que esta actividad pueda desarrollarse en la provincia”, sostuvo el funcionario durante su paso por el evento.

Según explicó, el trabajo incluye capacitaciones para distintos organismos del Estado, incluso para áreas policiales, con el objetivo de distinguir la actividad regulada de las prácticas clandestinas.

Un ecosistema que empieza a tomar forma

Aunque todavía se encuentra en una etapa inicial, el ecosistema del cannabis en Mendoza ya reúne a empresas, laboratorios, cultivadores, investigadores y proveedores de tecnología.

El crecimiento del sector se refleja también en la aparición de nuevos proyectos vinculados a la genética de la planta, sistemas de cultivo, laboratorios especializados y desarrollo de productos medicinales.

Para Valentín Stradella, referente del sector y organizador de Mendocann, el interés empresarial viene creciendo de forma sostenida.

“El cannabis es una industria que todavía está en desarrollo, pero que tiene un enorme potencial. Mendoza tiene condiciones naturales muy favorables y un marco legal que empieza a generar confianza para las inversiones, señaló.

Tecnología, cultivo y nuevas empresas

En el universo del cannabis también conviven empresas vinculadas a la tecnología agrícola. Algunas desarrollan sistemas de cultivo o insumos específicos para mejorar la producción.

En uno de los stands de la expo, desde Hidrocanna, una empresa dedicada a la fabricación de sistemas hidropónicos, explicaron que uno de los objetivos es acercar el cultivo a personas sin experiencia previa.

“El valor que buscamos ofrecer es que cualquiera pueda aprender a cultivar. Muchas veces parece algo complejo, pero con las herramientas adecuadas cualquier persona puede hacerlo, explicó uno de los representantes de la empresa.

En paralelo, el desarrollo genético de nuevas variedades también empieza a ocupar un lugar central dentro de la industria. Algunos criaderos ya trabajan en el mejoramiento de semillas y en la adaptación de plantas a distintos climas y usos medicinales.

Un productor del sector explicó que el objetivo es profesionalizar la actividad y ofrecer variedades registradas que puedan utilizarse tanto para autocultivo como para proyectos productivos.

El cannabis tiene múltiples usos medicinales y todavía hay mucho desconocimiento. Es importante romper con los prejuicios para que las personas puedan conocer realmente sus beneficios”, señaló.

Cannabis medicinal y sistema de salud

Uno de los campos donde el cannabis comenzó a consolidarse es el medicinal. En particular, algunos derivados de la planta se utilizan para tratar patologías como la epilepsia refractaria, dolores crónicos y ciertos trastornos neurológicos.

En Argentina, el uso medicinal está regulado por la Ley 27.350 de cannabis medicinal, que habilita la investigación y el acceso a tratamientos bajo prescripción médica.

En otro de los espacios de la exposición, representantes del laboratorio Alef Medical, que trabaja con cannabinoides, explicaron que el sistema funciona a partir de la indicación médica.

“El médico es quien diagnostica y prescribe la medicación. El paciente luego la solicita dentro de su sistema de salud”, señalaron desde Alef uno de los laboratorios presentes en el sector.

En algunos casos específicos, como la epilepsia refractaria, el tratamiento cuenta incluso con cobertura dentro del sistema sanitario.

Un cambio cultural en marcha

Más allá del aspecto económico, el avance del cannabis también implica un cambio cultural. Durante décadas, la planta estuvo rodeada de prejuicios que actualmente comienzan a revisarse a partir de la evidencia científica y la regulación estatal.

Ese debate también apareció durante las charlas y espacios de intercambio de Mendocann, donde profesionales de la salud y especialistas abordaron el uso terapéutico de la planta y sus derivados.

Profesionales de la salud que trabajan con terapias integrativas sostienen que cada vez más personas se acercan para consultar sobre tratamientos alternativos vinculados al cannabis o a otros recursos naturales.

“El cannabis ayudó a abrir la puerta para que muchas personas empiecen a interesarse por terapias naturales y por una mirada más integral de la salud”, explicó una médica especializada en medicina integrativa.

El desafío, coinciden especialistas y funcionarios, es construir una industria regulada, segura y basada en evidencia científica.

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