
La morosidad de los créditos tomados por las familias argentinas registró en 2025 un fuerte salto y alcanzó el nivel más alto desde 2010, según datos del Banco Central. El indicador llegó al 9,3% en diciembre, lo que implica que en un año se multiplicó por 3,7 respecto del 2,5% observado a fines de 2024.
El deterioro en la capacidad de pago se produce en un contexto marcado por tasas de interés elevadas, ingresos familiares que no logran recuperarse y una mayor utilización del crédito para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
El aumento de la morosidad en los hogares supera al promedio del sector privado, que cerró 2025 con un nivel de irregularidad del 5,5% frente al 1,6% del año anterior. El comportamiento de los préstamos de consumo explica buena parte de esa suba, en un escenario donde más de la mitad de los adultos mantiene algún tipo de financiamiento activo.
Especialistas señalan que las condiciones financieras restrictivas, sumadas al encarecimiento del crédito y a salarios estancados, impulsaron el crecimiento de los atrasos en los pagos.
Desde el Gobierno relativizan el impacto del fenómeno. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el incremento de la mora a un efecto transitorio asociado al contexto financiero del año pasado y sostuvo que la situación debería normalizarse con la baja de la inflación y de las tasas de interés. Economistas del sector privado, en cambio, advierten que el escenario podría prolongarse debido a que la política monetaria se mantiene contractiva y las tasas reales continúan en terreno positivo.
El crecimiento del crédito al sector privado forma parte del cambio de esquema económico implementado durante la gestión de Javier Milei. Según estimaciones privadas, el financiamiento pasó de representar menos de un dígito del PBI a alcanzar el 13,6% hacia fines de 2025.
En ese marco, el economista Sebastián Menescaldi señaló que, con tasas que superan la inflación y con ingresos que no se expanden al mismo ritmo, muchas familias tomaron deuda por encima de su capacidad de pago, lo que derivó en el aumento de la mora.
Un informe del Banco Provincia indica que actualmente más de 20,5 millones de adultos tienen algún tipo de deuda, un 8% más que en 2024. El endeudamiento promedio también creció: pasó de representar 1,5 salarios a mediados de 2024 a equivaler a 2,5 sueldos hacia fines de 2025. Además, se expandió el uso de canales alternativos de financiamiento, como fintech y plataformas digitales, mientras se redujo la cantidad de personas con deudas exclusivamente en bancos.
En el caso de las empresas, la morosidad también muestra un aumento, aunque menos pronunciado. Los créditos comerciales irregulares alcanzaron el 2,7% en enero, frente al 0,8% registrado a fines de 2024. Sin embargo, el fenómeno presenta diferencias según el tamaño de las compañías: mientras las grandes empresas exhiben una mora cercana al 0,9%, las pequeñas y medianas empresas registran niveles cercanos al 4%, reflejo de mayores costos de financiamiento y una mayor dependencia del crédito para sostener la operatoria diaria.



