El Gobierno se encamina a aprobar la reforma laboral antes de la medianoche

Al borde del cierre de las sesiones extraordinarias y tras haber conseguido la sanción de la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, el oficialismo intenta ahora aprobar en el Senado la controvertida reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. El objetivo es llegar al domingo con la ley sancionada para que el presidente la exhiba en la apertura de un nuevo período ordinario del Congreso.

El proyecto ya había sido aprobado por la Cámara alta el 12 de febrero con 42 votos a favor y 30 en contra, pero volvió a tratamiento tras las modificaciones introducidas por Diputados. Ahora el Senado debe optar entre aceptar esos cambios —postura del oficialismo y sus aliados— o insistir con la versión original.

El kirchnerismo intentó frenar el debate y devolver el texto a comisión al advertir que podría contradecir compromisos asumidos en el acuerdo Mercosur-Unión Europea en materia laboral y ambiental, pero la moción fue rechazada. Desde la oposición cuestionaron que la iniciativa afecta derechos laborales, precariza el empleo y vulnera garantías constitucionales.

Entre los cambios introducidos en Diputados se destaca la eliminación del polémico artículo que modificaba el régimen de licencias médicas, permitiendo descuentos salariales según el origen de la dolencia. Esa cláusula no formaba parte del texto original enviado por el Ejecutivo y fue retirada tras la controversia generada.

La reforma, de más de 200 artículos, introduce modificaciones profundas: reduce la base de cálculo de indemnizaciones, fija topes, permite el pago de sentencias en cuotas y actualiza montos por inflación más un 3% anual. Además, contempla la reducción de aportes patronales para incentivar la registración laboral y crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con aportes empresariales.

También flexibiliza condiciones de trabajo al habilitar jornadas de hasta 12 horas con descanso compensatorio, crear un banco de horas extra y permitir la fragmentación de vacaciones. El debate se desarrolla en un clima de fuerte polarización política, con el oficialismo decidido a conseguir una nueva victoria legislativa antes del discurso presidencial.

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