
El Gobierno enfrenta este miércoles la primera licitación del nuevo bono en dólares con vencimiento en 2027, una herramienta con la que busca captar divisas en el mercado local y anticiparse a los vencimientos de deuda internacional de julio, que suman US$2700 millones. La apuesta oficial es reunir hasta US$2000 millones para cubrir la mayor parte de esos compromisos y reducir la dependencia de financiamiento externo en un contexto de transición financiera.
El título ofrecerá una tasa nominal anual del 6% y pagará intereses mensualmente desde fines de marzo. La Secretaría de Finanzas fijó un monto máximo de emisión de US$2000 millones y anticipó que el instrumento estará disponible en las licitaciones quincenales. Según estimaciones privadas, para alcanzar ese tope el Tesoro debería colocar un promedio de US$222 millones en cada una de las nueve subastas previstas hasta el 9 de julio.
Una familia vivió momentos de pánico en la madrugada de este miércoles, cuando un camión impactó contra su casa en la zona del carril Montecaseros, en San Martín. El accidente ocurrió alrededor de las 6.30, cuando el camión marca Scania, conducido…
Para el mercado, la operación tiene un componente más simbólico que cuantitativo en esta primera etapa.
“En nuestra visión, esta operación se interpreta más como una herramienta para el anclaje de expectativas y la construcción de curvas de referencia y rendimientos que como una búsqueda de financiamiento sustancial en el mercado local”, sostuvo Eric Ritondale, economista jefe de Puente. En la misma línea, desde PPI señalaron que se trata de una estrategia de “cash management” orientada a capturar parte del próximo pago de cupón, sin descartar una emisión de mayor magnitud en 2026.
La licitación se da en paralelo a un vencimiento en pesos por $7,2 billones, en un escenario en el que los depósitos del Tesoro en el Banco Central no alcanzan a cubrir la totalidad del compromiso. A diferencia de colocaciones anteriores, el menú no incluye instrumentos a tasa fija (Lecap), sino cinco bonos ajustados por CER y dos dólar linked. En el mercado interpretan que la decisión de evitar tasas fijas responde a que el Ministerio de Economía considera elevados los rendimientos en el secundario y busca no convalidar ese costo.
La emisión en dólares es la segunda bajo la gestión de Javier Milei, tras la colocación de US$1000 millones a 2029. En un contexto de tipo de cambio en retroceso, analistas estiman que el nuevo bono resulta más atractivo para inversores locales que externos. La señal de fondo es la intención oficial de recomponer gradualmente el acceso al mercado y ordenar el perfil de vencimientos, mientras equilibra el frente en pesos con un esquema menos contractivo que en licitaciones previas.



