
El oficialismo logró abrir este jueves la sesión especial en la Cámara de Diputados para debatir la reforma laboral, en medio del paro general convocado por la CGT y de incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad en las inmediaciones del Congreso.
Con 130 legisladores sentados en sus bancas, el bloque libertario consiguió el quórum necesario pese a la paralización del transporte público. Desde el oficialismo admitieron que se dispuso un operativo para garantizar la llegada de diputados y evitar ausencias que pusieran en riesgo el inicio del debate.

Además de sus aliados del PRO, la UCR y el MID, aportaron al quórum legisladores referenciados en los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Hugo Passalacqua (Misiones) y Raúl Jalil (Catamarca).
La sesión se prevé extensa. Según anticipó el presidente de la Cámara, Martín Menem, el debate podría extenderse por al menos 13 horas y la votación se realizaría de madrugada. El proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado, reúne más de 200 artículos distribuidos en cinco ejes: cambios en la modalidad laboral, incentivos a la formalización, reforma en la justicia laboral, ajustes tributarios acotados y beneficios fiscales para inversiones.
Para asegurar el acompañamiento de sectores aliados, el Gobierno aceptó eliminar el artículo 44, que limitaba las licencias médicas por enfermedad. Ese cambio obliga a que, si Diputados lo aprueba, el texto vuelva al Senado para su revisión final.
Los puntos en disputa
Aunque en el oficialismo confían en aprobar la iniciativa en general, el foco está puesto en la votación en particular. Allí aparecen capítulos sensibles, como la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que propone financiar indemnizaciones con aportes patronales que hoy se destinan a la Anses. La oposición advierte que esa medida podría desfinanciar el sistema previsional.
También genera resistencias el apartado que plantea derogar varios estatutos profesionales. Un grupo de bloques que reúne alrededor de 35 diputados ya anticipó su rechazo.
Desde el kirchnerismo, la izquierda y sectores sindicales calificaron la reforma como “regresiva” y anticiparon que, de convertirse en ley, será judicializada.
Tensión en las calles
Mientras se desarrolla el debate en el recinto, en las afueras del Congreso se registran enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Algunos grupos arrojaron botellas y palos contra el vallado dispuesto frente al Palacio Legislativo e intentaron derribar las vallas. En un primer momento, las fuerzas no respondieron, pero luego intervino un camión hidrante para dispersar a quienes se encontraban más cerca del cerco.

Posteriormente, ante nuevos disturbios, se desplegaron columnas de Infantería y personal de Gendarmería. También se utilizaron gases lacrimógenos y gas pimienta para contener los incidentes. Varias personas fueron asistidas por personal médico en la zona.
Además, la Policía de la Ciudad bloqueó distintas calles aledañas —como Rodríguez Peña, Montevideo, Paraná y Uruguay— con el argumento de mantener el orden público, lo que generó dificultades para la evacuación de quienes intentaban retirarse de la Plaza de los Dos Congresos.
Con el correr de las horas, la concurrencia disminuyó, aunque todavía permanecen algunos manifestantes en el sector de avenida Rivadavia, mientras dentro del Congreso continúa una de las discusiones legislativas más extensas y controvertidas del año.



