5 se escaparon y Trump les ofreció asilo

La participación de la selección femenina de fútbol de Irán en la Copa Asiática disputada en Australia ha trascendido lo deportivo para convertirse en una crisis humanitaria y diplomática de escala global. Tras quedar eliminadas del torneo este domingo al caer ante Filipinas, el destino de las jugadoras es incierto y el mundo observa con preocupación el riesgo que enfrentan al volver a un país sumido en conflictos bélicos y una severa represión política.

El caso tomó una relevancia política máxima cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino públicamente para ofrecer refugio a las deportistas. A través de su red social, Truth Social, el mandatario calificó de “error humanitario” la posibilidad de que Australia permita el regreso forzoso de la delegación.

Estados Unidos las recibirá si ustedes no lo hacen”, sentenció Trump, instando al primer ministro australiano a concederles asilo de inmediato ante la posibilidad de que sean víctimas de represalias fatales.

Un gesto de resistencia bajo la lupa

La tensión comenzó en el debut del equipo frente a Corea del Sur, cuando las futbolistas mantuvieron un silencio sepulcral durante el himno nacional. Aunque en partidos posteriores volvieron a cantarlo —gesto que analistas interpretan como una posible respuesta a presiones o amenazas—, el primer acto fue leído por el régimen de Teherán como una “traición” y un acto de deslealtad en medio de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero tras ataques externos contra territorio iraní.

Mientras la entrenadora del equipo, Marziyeh Jafari, declaró que el plantel desea “volver a casa lo antes posible“, organizaciones de derechos humanos y el Consejo Iraní Australiano denuncian que las jugadoras no gozan de un entorno seguro para expresar su verdadera voluntad.

Una petición con más de 50,000 firmas exige que el gobierno de Australia garantice asesoría legal independiente antes de que cualquier futbolista sea subida a un avión de regreso.

Pero tras la eliminación del equipo este domingo ante Filipinas, la situación ha escalado a un punto crítico: cinco jugadoras de la delegación han huido de la concentración en Australia para solicitar protección internacional, según confirmó una investigación de CNN.

Las futbolistas, cuyas identidades se mantienen en reserva por razones de seguridad, habrían abandonado el hotel del equipo en la Gold Coast tras recibir amenazas directas desde su país.

Presión internacional sobre Australia

Por el momento, el gobierno australiano ha mantenido una postura cautelosa. La ministra de Relaciones Exteriores, Penny Wong, evitó confirmar si se han iniciado trámites de protección, aunque reafirmó la solidaridad de su país con las mujeres iraníes, víctimas de un régimen que “ha oprimido brutalmente” sus derechos.

Desde el sindicato global de futbolistas (FIFPRO) y la FIFA se mantienen conversaciones de alto nivel para asegurar la integridad física de las deportistas. El tiempo corre: con el torneo terminado para Irán, la delegación debería abandonar Australia en cuestión de horas, pero la oferta de asilo de Donald Trump ha puesto un freno inesperado que podría cambiar el destino de estas atletas para siempre.

Con información de CNN y La Nación.

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